Los okupas profesionales no son personas necesitadas de dinero. Algunos se desplazan en vehículos de alta gama y ocupan casas de lujo. Un equipo del semanario Der Spiegel se ha desplazado a Mallorca para rodar un reportaje que han difundido en su versión digital. La revista de Hamburgo (con una tirada de un millón de ejemplares) ha visitado un chalé ocupado. En el extracto del vídeo que les ofrecemos puede comprobarse la agresividad de los okupas. Amenazan a los periodistas, se encaran con ellos en plena calle con frases como “que te meto” o “tenemos derecho de imagen” y llegan a decir que van a llamar a la policía.
La versión integra del reportaje está disponible en la web de Der Spiegel. Más de 800.000 alemanes han visto la lamentable imagen que los okupas violentos ofrecen de Mallorca.
Los okupas ingenian nuevas formas para burlar la ley. Uno de los procedimientos detectado en diversos municipios de Mallorca pasa por la llamada táctica de los “servicios sociales”. La mayoría de ayuntamientos censa a los okupas y los divide en dos grupos: los que se apropian de una casa porque no quieren pagar y aquellos que lo hacen movidos por la necesidad. Los segundos son derivados a servicios sociales y atendidos, en ocasiones por el propio consistorio, para mediar ante el propietario del inmueble y llegar a algún tipo de acuerdo e incluso correr con los gastos de un alquiler social.
Los okupas oportunistas han reparado en que aquellos que solicitan la intervención de servicios sociales no suelen ser expulsados de las viviendas. El modus operandi de los okupas profesionales pasa por localizar un inmueble embargado por el banco o sin propietario conocido (suele ser un fallecido) como primer paso. En el caso de intervención policial argumentan que se hallan en situación de pobreza y solicitan la intervención de servicios sociales y su mediación con el propietario. Ello dilata la okupación pues en realidad nunca han tenido la intención de recibir ayuda ni de pagar el alquiler. Así pasa el tiempo hasta que se puede demostrar una ocupación dolosa, momento en el que buscan una nueva vivienda y repiten el proceso. Así consiguen vivir gratis eternamente encadenando ocupaciones, aunque ello conlleve perjudicar la imagen e intereses de aquellas personas que realmente atraviesan penurias económicas.
Todo esto sucede mientras el fenómeno okupa se extiende en Mallorca y se detectan casos en los que los moradores ilegales llegan a alquilar y saquear las viviendas.
P.L. ha relatado a mallorcadiario.com un episodio del que fue protagonista y que evidencia el descaro y la impunidad con la que actúan los okupas profesionales. P.L. había conseguido vender su apartamento del edificio Pullman de Cala Major, Palma, y con el dinero obtenido dar la entrada para adquirir un piso en Palma. Mientras acondicionaba su nueva vivienda alquiló unos meses un piso en la barriada de Son Gotleu. Cuando llegó el momento del traslado se encontró con una situación incómoda: “era un sábado por la mañana cuando hacía la mudanza con unos amigos que me ayudaban. Mientras cargábamos los muebles en la furgoneta se acercó un grupo de personas que no se cortaban, nos miraban, vigilaban y esperaban a que nos fuéramos para entrar en el piso”. Los propietarios del piso, una pareja de octogenarios de la Part Forana, llegaron y “con lágrimas en los ojos me pidieron que me quedara en el piso hasta el lunes porque su hijo estaba de viaje y le iban a entrar. Al final pasé el fin de semana encerrado en el piso durmiendo sobre un colchón en el suelo. No hay derecho, esos ancianos lloraban”.
Un vecino de Marratxí ha contado a este medio otro caso. “A uno de nuestros vecinos le entraron en la casa cuando se había ido a trabajar, regresó y se encontró a unos tipos metidos en su casa”, cuenta. La cosa no acabó bien: “el hombre se equivocó, se dejó llevar y los echó a hostias. Al final vino la Policía y se montó un jaleo enorme. Así no se pueden hacer las cosas, pero es que es tu casa...”.
Otro vecino, también de Marratxí, explica un caso, cuando menos, esperpéntico: “nos llamó la atención ver que en una casa vacía, que creemos era de un banco, había movimiento. Luego nos enteramos de que hacía días que los okupas habían entrado, pero lo que no esperábamos era ver una mañana a los técnicos de Imagenio instalando Internet y televisión por cable a los okupas”. Alertaron a la Policía Local que actuó e impidió que los okupas se adaptaran a las nuevas tecnologías.
El pasado mes de septiembre vecinos de Es Caulls, Marratxí, denunciaron a mallorcadiario.com la ocupación de un lujoso chalé propiedad de una inmobiliaria alemana. Este medio ha sabido que los inquilinos okupas han intentado empadronarse en la casa, un total de seis personas. Su solicitud no ha sido atendida al no poder demostrar alquiler o titularidad alguna. Personados en dependencias municipales intentaron empadronarse presentando un DNI.
Según los datos del Instituto Nacional de Estadística el número de viviendas vacías en España se sitúa en torno a los 3,5 millones. Aunque no todas las ocupaciones se denuncian (viviendas de bancos, de propietarios fallecidos o desconocidos, no reclamadas...) se estima que la media de denuncias en lo que llevamos de década ronda las 10.000 por año si se atiende a las cifras del Ministerio del Interior.
En cuanto a las condenas por ocupación se han disparado en una década. De las 488 condenas del año 2008 se ha pasado a las más de 6.000 del año 2016. y es que el repunte de las ocupaciones se ha disparado tras los primeros pasos de la recuperación económico. El gran salto se produjo del año 2015 al 2016 y en estos momentos se mantienen las cifras. En Mallorca el fenómeno va en aumento.