El acusado ha reconocido que en fechas no determinadas entre 2005 y 2015, ocultó una cámara de vídeo en el baño de su casa en Sencelles (Mallorca) y grabó a varias menores de edad mientras se lavaban o se cambiaban. Después compartió estos archivos por Internet.
Asimismo, también ha reconocido que abusó de su sobrina menor de edad en la piscina de su casa. Por otro lado, en 2016 ha admitido que tenía en su ordenador y en un pendrive gran cantidad de archivos con imágenes pornográficas de menores que se había descargado de Internet, que también redistribuyó.
Por estos hechos ha aceptado una condena por tenencia de material pornográfico con menores para su difusión, un delito contra la intimidad en la modalidad de descubrimiento y revelación de secretos y un delito de abuso sexual a menores.