Fue el entonces gerente de Urbanisme, Fernando González, quien desestimó la solicitud presentada por la empresa, basándose en que "no se pueden considerar otorgadas por silencio administrativo licencias en contra de la normativa urbanística" a pesar de que fue esta empresa la que se adjudicó la licencia de juego que el Govern Bauzá sacó a concurso y que un informe de Cort reconoció la ubicación como idónea.
Desde entonces, la empresa ha estado batallando por que Cort varíe su criterio, sin obtener resultados. Ni con el PP ni ahora con el Pacte.