LA PUNTILLA

El concejal se hace taxista en un ataque de demagogia

Jueves 16 de febrero de 2012

Veo con cierta incredulidad cómo el concejal de Transportes del Ayuntamiento de Palma se ha subido a un taxi para comprobar los problemas de esta profesión. Veo cómo muchos celebran esta decisión que le acerca al mundo del taxista.

Ustedes verán: creo que se trata de una tontería demagógica innecesaria. Salvo un bobo, cualquiera puede entender perfectamente los problemas de un taxista, de un piloto, de submarinista o de un enterrador de la funeraria sin necesidad de ponerse en su lugar. Y cualquiera puede tomar las medidas necesarias para solventar los problemas que tiene un sector sin hacer la payasada de subirse a un taxi y recorrer la ciudad.

Si para abordar un asunto, si para tomar decisiones, fuera necesario ponerse en el pellejo de los interesados, el hombre nunca hubiera ido a la luna, jamás nadie hubiera escalado el Everest -salvo con el patrocinador al lado- ni, por supuesto, jamás se hubieran limpiado las fosas sépticas.

Como gesto de cara a la galería, para satisfacer a las fieras, pase. Pero en la realidad no va a descubrir nada que no conociera perfectamente. 

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