Según las estimaciones de la
Federación de Empresas Hoteleras de Mallorca (FEHM), la aplicación de un nuevo impuesto a la compra y recarga de aparatos de aire acondicionado -que el
Gobierno central pretende aplicar a partir de enero de 2014- supondrá un coste a los establecimientos de las Baleares de cerca de
24 millones de euros."La presión fiscal a las empresas debe limitarse porque se está poniendo en juego su viabilidad económica y competitividad", afirma la gerente de la Federación, Inma de Benito.
Por su parte,
PIMECO se une al rechazo frontal. "Desde la Patronal tenemos claro que cualquier carga extra, una más, va a ser catastrófica", apuntan fuentes de la asociación. "La pequeña y mediana empresa no puede soportar un embiste más".
Del mismo modo opinan los restauradores. Desde
PIMEM restauración, su presidente Alfonso Robledo, dice un "no" rotundo a la capacidad de asunción de este nuevo gravamen. "En plena crisis, todo lo que sea una nueva carga fiscal es un perjuicio serio".
En las islas, el consumo total es de 800.000 kilogramos.