Munar y Gesa
miércoles 16 de abril de 2014, 17:52h
La decisión de la sala de los Contencioso Administrativo del TSJB de considerar ajustada a derecho la protección del edificio de Gesa en la fachada marítima por parte del Consell de Mallorca cuando estaba presidido por Maria Antònia Munar constituye un reconociento a esta emblemática obra racionalista del arquitecto Ferragut diseñada en los año sesenta y que el más representativo de la ciudad en aquella época de cambios y transformación.
Cuando el Consell protegió este edificio en elaño 2007 atendió a la petición del Colegio de Arquitectos, que rindió homenaje a la obra de Ferragut reclamando su preservación y respeto. Este edificio es mucho más que un brillante ejemplo de arquitectura racionalista, supone también un inteligente diálogo con la Catedral si ambas obras se contemplan desde la perspectiva del mar o del Dique del Oeste. Ferragut utilizó cristales de tonos ocres para confeccionar la fachada.
Cuando el sol baña la bahía y se proyecta sobre la costa, la Seu adquiere un tono ocre de piedra de Santanyí que desde la distancia conjuga a la perfección con la luminosa fuerza ocre del edifico de Ferragut. La Edad Media y la Contemporánea se hablan entre sí ante los ojos del espectador, que contempla las dos construcciones, mientras el mar les sirve a ambas de refrescante alfombra azul. Es un espectáculo único para las mentes sensibles.
Esta es la gran aportación de Ferragut. En la década pasada, intereses urbanísticos encabezados por el constructor barcelonés José Luís Núñez querían derribar el edificio de Gesa para construir bloques de pisos de punta a punta desde las cercanías del Baluard del Príncep hasta las proximidades del solar destinado al Palau de Congressos. El Consell, presidido por Munar, lo impidió. Ahora el TSJB ha dado la razón a aquel acuerdo que provocó un terremoto político. Núñez contaba con el apoyo del por entonces presidente del Govern Jaume Matas y del teniente de alcalde de Urbanismo Javier Rodrigo de Santos. La guerra fue feroz. Núñez presentó querella y fue a la caza de Munar por la adjudicación de los terrenos de Can Domenge, situados entre el cementerio, el hospital psiquiátrico y a 200 metros de Corea. Allí no hay nada emblemático. Fue una guerra terrible de consecuencias terroríficas.
Pero la realidad de cara a las generaciones futuras es que el emblemático edificio de Ferragut se ha salvado para siempre con la bendición final de los jueces especialistas en Derecho Administrativo. Munar ha recibido muchos golpes, pero nunca será responsable de un derribo vergonzoso. Mientras, la Historia es implacable con los que ordenaron derruir buena parte de las murallas hace poco más de un siglo. El mejor arte racionalista sigue siendo patrimonio de Palma.