“El décimo campeón mundial Boris Spassky ha muerto a los 88 años”, informó la Federación Rusa de Ajedrez en un comunicado en su sitio web. Según la agencia TASS, el presidente de la entidad, Andrei Filatov, expresó que la muerte del ajedrecista representa “una gran pérdida para el país”. Además, destacó que “generaciones de jugadores de ajedrez han estudiado y estudian sus partidas y su obra”.
Fue campeón mundial desde 1969 a 1972. “El título de campeón mundial nunca me trajo felicidad. Mejoré mi vida materialmente un poco, pero en esencia, no pasó nada extraordinario. Nunca aspiré instintivamente a ser campeón. Y si miramos una foto tomada cuando gané el título, tengo una expresión muy amarga”, supo revelar quien dejó una huella en la actividad.
Sus duelos con el estadounidense Bobby Fischer, su sucesor con la corona, resultaron épicos. El clímax llegó en las citadas partidas de 1972 en Islandia. Los soviéticos acumulaban 24 años de reinados ininterrumpidos en el mundo del ajedrez; el match Fischer y Spassky sería la primera final por el título mundial no disputada por dos jugadores soviéticos, desde 1948.
Fischer terminó imponiéndose por 12 y ½ a 8 y ½ y se quedó con el título el 1° de septiembre. Su carrera continuó en el más alto nivel y se nacionalizó francés en 1984. En 1992 se disputó la revancha de aquel choque ante Bobby en Yugoslavia y volvió a ganar el estadounidense. Aunque Spassky también supo evocar las veces en las que terminó vencedor ante su mítico adversario.
En 2010 había sufrido un derrame cerebral y vivió un episodio llamativo: lo trataron en Moscú pero luego fue derivado a Francia, donde denunció que había sido “secuestrado” por su pareja de entonces. Luego, sus amigos lo ayudaron a huir a Rusia. “Tras mi derrame cerebral, fui internado en una clínica de París donde me trataron terriblemente mal. No quiero acusar a nadie en concreto, pero alguien pensó que sería interesante no tratar mis problemas físicos y en cambio atiborrarme de tranquilizantes. Cuando por fin me trasladaron a casa, me encontré con el teléfono cortado y no había acceso a Internet. Estaba aislado. Pedí por favor que me trasladasen a Moscú, pero nadie me escuchaba”, fue su versión de los hechos. Y contó que utilizó el tiempo de aislamiento para escribir su biografía.