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Salas, en la foto corporativa cuando era director de comunicación del RCD Mallorca
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Salas, en la foto corporativa cuando era director de comunicación del RCD Mallorca

Las incompatibilidades y el retorno de Albert Salas al Mallorca

martes 11 de febrero de 2025, 12:36h

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El retorno del todavía director general de IB3, Albert Salas, al RCD Mallorca pone sobre la mesa la aplicación de la normativa de incompatibilidades establecida para los altos cargos de la administración en su incorporación al sector privado. Fuentes de la administración, que no ocultan su molestia por la salida anunciada de Salas tras año y medio como director general, señalan a El Infiltrado que el estudio de las posibles incompatibilidades en este caso está sobre la mesa y habrá que dictaminar "de acuerdo con lo que la legislación exige". Salas disfruta actualmente de una excedencia forzosa con reserva de plaza lo que allana el regreso y simplificaría la situación.

La normativa establece que los cargos como el de Albert Salas al frente de la radiotelevisión pública balear deben mantener un periodo de dos años entre su salida del cargo y su incorporación a cualquier empresa con la que haya tenido relación profesional durante el ejercicio de su cargo público. En este caso, Salas -que recaló en IB3 precisamente procedente del RCD Mallorca, donde ejercía el cargo de director de comunicación- cerró el pasado 13 de noviembre un acuerdo por el que la televisión pública comenzó a retransmitir en abierto determinados partidos del Mallorca. Este acuerdo -formalizado a través de Mediapro- supone un desembolso económico para las arcas de IB3, aunque Salas declaró en sede parlamentaria que en todo caso iba a ser menor que lo abonado por otras televisiones autonómicas como las de Galicia, País Vasco, Andalucía o Canarias.

Sin embargo, Albert Salas mantiene vigente una excedencia forzosa con el club por acceso a cargo público que le supondría automáticamente una reserva de plaza y simplificaría su adiós a IB3. La salida no ha caído bien en algunos sectores de la administración, que han calificado de "caprichosa" la actitud de Salas.

Los deseos de abandonar IB3 por parte de Albert Salas se filtraron el pasado 20 de diciembre y, ese mismo día, el propio Salas lo confirmó en su cuenta de Red X señalando que había trasladado a su equipo más próximo el cansancio y la voluntad de reflexionar sobre el futuro, "después de un 2024 agotador". En este mísmo ámbito más cercano, Salas habría repetido que con su cargo en IB3 -donde tiene una nómina anual de 67.000 euros- perdía dinero en relación a sus ingresos en el club bermellón, lo que también incentivaría la huida frenética hacia Son Moix.

El breve paso de Albert Salas por IB3 ha estado marcado por unos óptimos resultados de audiencia -con una parrilla de programación que mantiene muchas de las apuestas de la etapa de Andreu Manresa-, pero sobre todo se ha caracterizado por el avance del proceso de internalización del personal. Periodistas, cámaras, realizadores, personal de plató, de los controles...; trabajadores que antes dependían de productoras privadas son ahora trabajadores públicos que, en las negociaciones para culminar la integración, han tardado muy poco en exigir la aplicación del estatuto del funcionariado. Con esta integración, la masa salarial del personal de IB3 se ha disparado y ha provocado no pocas tensiones con la Dirección General de Función Pública, donde rechazan que trabajadores que no han pasado unas oposiciones o un proceso de concurrencia abierta y presentación de méritos tengan el mismo trato y las revisiones salariales que tienen los funcionarios de la Comunidad Autónoma.

Otras reivindicaciones surgidas a raíz de la integración tampoco contribuyen a una sosegada culminación del proceso administrativo. Relatan a El Infiltrado que redactores y cámaras -36.000 euros de salario base anual- ya han expresado, por razones de competencia profesional, su rechazo a conducir los vehículos cuando los equipos de grabación deben desplazarse para realizar una cobertura informativa. Son tics sindicalistas que recuerdan a los de otras televisiones públicas que, pasados los años, han desembocado en unas situaciones financieras imposibles de soportar.

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