Entre 2015 y 2023, durante las dos legislaturas de Govern del Pacte, bajo la presidencia de Francina Armengol (PSIB-PSOE), Baleares experimentó un incremento exponencial en las plazas de alquiler turístico, pasando de 68.092 a 160.133, lo que representa un aumento del 135,2 por ciento. Este espectacular crecimiento es responsable, en gran medida, de la sensación de saturación y ha contribuido a la escalada en los precios de la vivienda, ya que numerosos inmuebles se han destinado al alquiler vacacional, reduciendo la oferta residencial. Y hablamos sólo de plazas legales, cuando se sabe que las ilegales son muchísimas más.
Es paradójico que las formaciones políticas que ahora abogan por el decrecimiento turístico, como PSOE, Més per Mallorca, Més per Menorca y Unidas Podemos, hayan sido las mismas que, durante sus mandatos, impulsaron políticas que facilitaron este aumento desmedido de plazas turísticas. Estas decisiones han sentado las bases para los problemas actuales de saturación y encarecimiento de la vivienda.
Las formaciones que abogan por el decrecimiento turístico, como PSOE, Més per Mallorca, Més per Menorca y Unidas Podemos, durante sus mandatos impulsaron políticas que facilitaron este aumento desmedido de plazas
Además, resulta contradictorio que estos partidos, responsables en gran medida de la situación actual, se desmarquen ahora de la mesa del Pacto por la Sostenibilidad, utilizando el asunto como herramienta de desgaste político. Esta actitud perversa, además de carente de autocrítica, muestra una intención de eludir responsabilidades y trasladarlas al actual Govern.
Es esencial que los responsables de este incremento descontrolado de plazas turísticas reconozcan su papel en la problemática actual y participen activamente en la búsqueda de soluciones. La ciudadanía balear merece políticas coherentes y responsables que prioricen el bienestar de los residentes y la sostenibilidad del territorio.
La situación actual exige una reflexión profunda y un compromiso real por parte de todas las fuerzas políticas para revertir los efectos negativos de las políticas anteriores y garantizar un equilibrio entre la actividad turística y la calidad de vida de los habitantes de las Islas Baleares.