El próximo día 28 se celebra la festividad de San Junípero Serra. En los Estados Unidos, se celebró el primero de julio. Es el santo mallorquín más internacional que tenemos, pero que no es tan venerado ni apreciado por los mallorquines como santa Catalina Thomàs. Tan olvidado como el beato Ramón Llull, o la beata Francinaina Cirer. El caso del padre Serra merece la atención del lector. No por su relación con la iglesia católica, más bien, por su ejemplo de forma de ser de los mallorquines. Dicen que somos muy raros. Que a veces no nos entiende nadie. Pues hay que ser mallorquín para comprendernos. Y puede que tengan razón. Somos cabezotas, a veces cap de fabes. Si algo se nos mete en la cabeza, parecemos un toro y embestimos con toda la fuerza. Pero también a veces feim s’embestida de bou i s’aturada d’ase. Junípero se propuso ir a evangelizar las tierras de la actual California y no se paró hasta conseguirlo. Tuvo una mala herida en el pie que le acompañó y torturó toda su vida. Caminaba mal y aún pudo hacer más de 500 kilómetros y fundar 9 misiones en San Diego. Llegó hasta las actuales ciudades de San Francisco, su líder espiritual y los Ángeles. Era el siglo XVIII, y si hubiese sido el pasado XX, habría fundado él Las Vegas y las zonas turísticas de la costa oeste. Pero esa sería otra historia. Durante toda su vida, su lema fue “Adelante, siempre adelante”. Lema que reconocerá, estimado lector, en el himno del Real Mallorca. Junípero se llevó la vid y la almendra de Mallorca y enseñó su cultivo a los indios. De esas, California produce el 80% de toda la almendra del mundo y que tanta competencia nos hace. Y el vino banco, que aquí en España no se vende, pero que en América es muy apreciado. Emprendedor que era, pero no para ganar dinero, sino para ayudar al desarrollo de los naturales de la zona. Unos indios muy primitivos, belicosos y esclavistas, que asesinaban a las tribus vecinas y les robaban todo lo que tenían. Por cierto, ¿saben ustedes porque qué se le representa siempre acompañado de un niño indígena? Pues, en su biografía, se cuenta como un indio poderoso, de esos muy malos, intentó asesinarle varias veces. Le tenía verdadero odio. Todo, porque cuando se conocieron, este sujeto tenía, como muchos otros, niños esclavizados a su servicio sexual. Junípero se puso duro, acabó con la práctica y este pedófilo nunca se lo perdonó. Es curioso, que los movimientos contra Junípero Serra de descendientes de esos nativos le acusen a él de ser pedófilo. Me recuerda a lo que le pasa a algunos mallorquines que usan sus miserias para acusar a otras personas de los delitos que ellos cometen o han cometido. Junípero, según algunos historiadores, intentó que a este canalla se le perdonase la vida. No quería verlo ahorcar, por muy malo que había sido. Cuando el Papa Francisco lo santificó, lo puso de ejemplo para todos los cristianos, para que sepamos perdonar. Y no cierro el artículo sin dar las gracias a los Rotarios de Mallorca, que cada año financian un programa de estudios para jóvenes postgraduados de las universidades americanas y mexicanas, que se vienen a Mallorca 15 días, para conocer el personaje, pero sobre todo, la historia y cultura de la isla. Bien hecho. Adelante, siempre adelante.