Llegó el día. El exmagistrado Manuel Penalva ha respondido este jueves a las preguntas del fiscal, acusado de detenciones ilegales, coacciones a testigos y obstrucción a la Justicia. A lo largo de toda su intervención ha defendido a capa y espada su instrucción en los casos Cursach y ORA y ha lanzado dardos al fiscal Carrau -¿por qué no está sentado aquí con nosotros?- y a los policías que les investigaron, los Juanes. Además, la tensión y enfrentamientos entre el fiscal Herranz y el acusado han sido una constante y Penalva ha asegurado que se han hecho "pagos" a testigos para acallarlos o ponerlos en su contra.
Los acusados -Penalva, Subirán y los cuatros policías de Blanqueo- habían pedido un cambio en el orden de las declaraciones de esta jornada pero el Tribunal lo ha rechazado, por lo que el interrogatorio del Ministerio Fiscal ha arrancado pasadas las 9.30 horas.
Nada más empezar, Penalva ha acusado a los policías que les han investigado -"los señores Márquez y Palomo"- de haberle atribuido conversaciones de whatsapp de manera errónea.
A continuación ha reconocido que quien dirigía la investigación era él, en calidad de juez. "El Grupo de Blanqueo era muy cualificado y tenía iniciativas propias. Aunque la dirección era de Carrau, Subirán y mía". Primer disparo al aún fiscal anticorrupción.
Acerca de la creación del grupo de whatsapp, Penalva indica que fue del agente Iván Bandera aunque contó con el beneplácito de todos para mejorar la comunicación. "Nunca me preocuparon estos whatsapps".
Y se enciende la Sala. Tensión por la protesta del abogado de la inspectora Blanca Ruiz -y exfiscal, Pedro Horrach- al apuntar que los mensajes que se exhiben en Sala "son transcripciones. Exigimos el original". No se fían de "los copia y pega de los instructores policiales". Sin embargo, el fiscal aclara que no se trata del chat Sancus, sino una conversación privada entre Blanca Ruiz y Penalva.
"Márquez y Palomo han estado filtrando toda la investigación referente a nosotros", de ahí el recelo, según Penalva.
Se adentra el Ministerio Fiscal en los detalles. Le pregunta por el informe económico sobre Cursach que fue filtrado y luego descartado por Hacienda. Penalva dice que no se lo leyó ni lo encargó porque estaba recusado en ese momento. "Ya lo haría el siguiente".
Desde el banquillo, Penalva le recuerda al fiscal Herranz sus lágrimas a los policías locales de Palma absueltos. "Los únicos que quisimos desmantelar esa trama corrupta éramos nosotros. En 32 años de carrera nunca he visto a tanta gente llorar arruinados por ellos. Acudieron a todas las instancias posibles y nadie les ayudó. Hubo un señor que tuvo que vender el reloj de su padre para saldar deudas".
El fiscal Herranz salta: ¿Usted no sabe cómo acabó ese juicio? ¿No sabe el por qué de esa sentencia absolutoria?"
TENSIÓN ENTRE EL FISCAL HERRANZ Y PENALVA
"Lo que pretendo mostrar es el carácter del acusado (en referencia a Penalva)", sostiene Herranz, acusado de introducir el Caso Cursach, alejándose del meollo del proceso contra Penalva.
El exmagistrado insiste en resaltar la apisonadora de Cursach. Insiste en que tenían que acabar con esa "trama de corrupción".
"Tenían machacados a los testigos", sostiene Penalva. "Testigo que identificaban, testigo que perseguían o intentaban comprar".
¿FILTRACIONES?: "EN ESTE PAÍS LAS HAY CADA DÍA Y SIEMPRE SERÁ ASÍ"
El fiscal Herranz le pregunta por qué no persiguió las filtraciones a la prensa, a lo que Penalva ha respondido que él no era consciente al momento de dichas revelaciones y porque siempre hay "multitud de potenciales filtradores".
Por ejemplo, en el Caso ORA podrían venir, según Penalva, del juzgado, de la Policía, de los 13 detenidos, de sus entornos judiciales... "Sería inabarcable".
No obstante, ha destacado que en este país las filtraciones a los medios de comunicación ocurren "cada día. Siempre ha sido así y siempre lo será".
Otro motivo esgrimido para no perseguir dichas revelaciones era su carga de trabajo. "Yo llevaba, además de esta macrocausa, muchas otras cuestiones. Hacía guardias, asuntos leves, etc."
El Ministerio Fiscal le afea entonces un mensaje suyo que ha aflorado: "¿Cómo lo investigo? ¿Nos investigamos a nosotros mismos?", le recuerda, a lo que el acusado Penalva responde que sería absurdo hacerlo porque estaría "ilegitimado para investigar del señor Subirán, por ejemplo, con quien trabajaba día y noche".
Además, Penalva acusa a los letrados Salvador Perera (defensor del empresario Antoni Roig, y presente en el presente juicio) y José Ramón Orta (entonces letrado de Gijón).
Ha reconocido que era amigo del periodista Kiko Mestre y que éste entraba en su despacho. "En Madrid igual no lo saben pero aquí todo el mundo sabe que el señor Mestre entra en los juzgados, como parte de su trabajo. Tiene el teléfono de muchos jueces y fiscales".
Herranz saca a relucir más supuestas filtraciones y el exmagistrado contesta que Los Juanes (Márquez y Palomo), encargados de investigarles, "mienten en sus informes" porque para entonces no había secreto. "Originariamente nos atribuía a nosotros las filtraciones a Mestre. Cuando en un escrito ponemos de manifiesto las falsedades de su primer informe -porque publicaban otros medios, incluso antes que Mestre-, ellos insisten en su tesis porque las informaciones de Diario de Mallorca son más completas. Es entonces cuando el magistrado Gómez exige una comparativa y los señores Márquez y Palomo frenan, al ver que tendríamos que haber estado filtrando a muchísimos medios que ni yo conocía, y prensa extranjera".
Hasta aquí las apreciaciones sobre filtraciones. Penalva, por consejo de su abogado, decide no seguir respondiendo nada relacionado con este delito.
MÁS ENFRENTAMIENTO CON EL FISCAL: "YA SABEMOS POR QUÉ ACABÓ COMO ACABÓ"
Siguiente capítulo: Penalva insiste en validar su instrucción -algunas causas archivadas y una juzgada con todos absueltos- y vuelve la tensión entre el fiscal Herranz y Penalva, después de que éste deslice que "ya se sabe por qué el Caso ORA acabó como acabó".
El fiscal se niega a que Penalva continúe con su acusación velada hacia su persona y mantiene que el caso se archivó porque objetivamente no había caso.
Es el momento de hablar de las detenciones del Caso ORA. "Yo estaba en Canadá cuando me enviaron el informe elaborado por el subinspector Miguel Ángel Blanco, me pareció correctísimo, y además contaba con el visto bueno del señor Carrau", alega.
CARRAU Y CASO ORA: ¿POR QUÉ NO ESTÁ SENTADO AQUÍ CON NOSOTROS?
Otra vez Carrau. El fiscal anticorrupción -excompañero de Subirán y de Pedro Horrach, que ahora ejerce la defensa de la policía acusada- vuelve a la palestra.
"No entiendo por qué Carrau no está aquí sentado con nosotros. Él estaba en todo esto. Es más, en una parte del Caso ORA estaba más que nadie", ha declarado en otro de los momentos altos de la sesión.
Según el acusado, Carrau incluso le orientaba y sugería el camino para cimentar los documentos, en el caso ORA.
El interrogatorio se centra en el tema del piso entregado (según aquella instrucción) por el empresario Antoni Roig a Álvaro Gijón. "Había indicios más que suficientes para pensar que había un amaño en el concurso de la ORA", sostiene desde el banquillo, aun sabiendo que el asunto fue archivado.
El fiscal le afea la credibilidad que le otorgó Penalva al testigo 19, que denunció el amaño en base a rumores en la sede del PP y que apuntaban claramente a Gijón y, en cierto modo a Rodríguez. "Tal y como se ha desarrollado este tema, si no lo hubiese investigado, quizás estaría aquí sentado por no haberlo hecho depsués de que alguien nos contase que se habían llevado un millón y medio". Penalva repite insistentemente que había indicios "por todos lados" del fraude.
Le dio total credibilidad a dicha persona y pidió auxilio al subinspector Blanco para construir la investigación ya que, reconoce, "no soy el mejor en el plano mercantil". Ahí, de nuevo, indica que también Carrau le dio apoyo.
"Mis conocimientos de contratación administrativa son limitados, pero quien sí sabía de esto era el subinspector Blanco".
"Que igual me equivoqué en alguna cifra, puede ser" -en relación a los números supuestamente inflados para beneficiar al que ganó el concurso (con unos pliegos a medida)- "pero eso no cambia la base de este asunto".
En este momento, recuerda que para este tema no sólo contaron con la declaración del testigo 19 sino también Aurora Jhardi y el representante legal de la empresa que perdió el concurso. "Había cosas raras, con datos llamativos".
"NOSOTROS NO DETENÍAMOS, DETENÍA LA POLICÍA"
El fiscal saca entonces las detenciones ilegales. Herranz recrimina al exjuez que detuviesen a todos los integrantes de la mesa de contratación del sistema de la ORA de Palma. Y es cuando Penalva reseña, acercándose al micrófono, que "fue una detención judicial sino policial".
"Me molesta esta aseveración malintencionada. No detuvimos, la Policía detuvo", puntualiza. La decisión de ponerlos en libertad o no, por tanto, era de la Policía, según Penalva. Empezando por las detenciones de los padres de Álvaro Gijón. Para ellos, según el acusado, se tuvo clemencia dada su edad y la medicación que tomaban, aunque ha declarado que tendrían que haber enviado a prisión al hermano de Gijón y a su padre porque "borraron pruebas".
Insiste que aquellos arrestos -que están bajo sospecha como detenciones ilegales, ejecutadas supuestamente para que los protagonistas acusasen a otras personas- eran iniciativa y estaban dirigidas por la Policía.
"No me pregunte más por detenciones policiales". Respuesta del fiscal: "Usted daba el OK". Según el exmagistrado, era un OK de "me doy por informado".
Acerca de la presencia de los policías en los interrogatorios judiciales -en las que también estaban Subirán "y Carrau, en algunas de ellas"- Penalva las ha justificado porque era quien entendía de esto. Según el Ministerio Fiscal, en cambio, el motivo era otro: para intimidar. "Para nada", niega desde el banquillo.
Por otro lado, ha recalcado que jamás teledirigió los interrogatorios empujando las declaraciones en un sentido para lograr sus trofeos de caza mayor -Gijón y Rodríguez- aunque ha reconocido que uno de los detenidos acabó llorando. "Al decirle que quedaba en libertad, lloró, sí. Imagino que por los nervios de la situación".
¿Por qué detuvieron al empresario Roig y lo metieron en la cárcel?, le pregunta a continuación el fiscal Herranz. "Porque nos temíamos lo que finalmente ocurrió: que destruyese pruebas", alega el acusado.
Otro momento destacado de la sesión es cuando Penalva reconoce que conocía a Roig y que realizó actuaciones extraprocesales. "Tengo un amigo que es primo de la mujer de Roig. Yo mismo he coincidido en eventos familiares con el empresario y me resultaba bastante violento investigarle. Le pedí a mi amigo que intermediase para advertir a Roig si era víctima de la corrupción institucional, pero vimos que no según le investigábamos. Es más, le llaman "Toni comisiones".
Le pregunta el fiscal si recuerda los documentos de la Agencia Tributaria que exculpaban a Gijón, y Penalva se escabulle alegando que "no lo recuerda". En líneas generales, se quita de enmedio de la revisión de los docummentos que cimentan la causa.
"Entonces, si no se ha leído un solo documento de este caso, ¿cómo puede mantener que los indicios eran abrumadores?", exclama visiblemente enfadado el fiscal. "Yo soy un juez instructor, no un juez sentenciador. Yo instruía y elevaba al Tribunal Superior de Justicia, que es el órgano superior".
ÁLVARO GIJÓN: ¿TENÍA ANIMADVERSIÓN PERSONAL?
El fiscal le pregunta si tenía animadversión personal con Álvaro Gijón. Dice Penalva que es el expolítico del PP quien hace esa manifestación en una entrevista a un medio de comunicación y cuando uno de los policías de Blanqueo le bromea con esa manía personal, él no se lo explica. "No le conocía de nada, no tengo nada personal contra él".
Abunda en la limpieza de sus actuaciones. "No había nada en contra de ningún político".
LA AGENDA DE LA MADAME, EL PROSTÍBULO Y PENALVA QUE "NO VA DE ESAS COSAS"
Y salió el tema de las fiestas con "chicas" en la finca de Pabisa, a las que Penalva ha vuelto a aseverar que el entonces político del PP acudía. "Él iba, como iban tantos otros de los que nunca hemos dicho nada".
Además, sobre el supuesto piso-prostíbulo de la calle de Lluís Martí, en el que La Madame tomaba nota de los clientes en la famosa agenda, Penalva ha sido taxativo: "Esa agenda existía, no nos la invitamos nosotros. Es cierta, digan lo que digan. Y lo saben".
Visiblemente enfadado, ha enfatizado que "el señor Gijón salía ahí apuntado, como tantas otras personas conocidas de Palma".
Él, en cambio, ha dejado bien claro que "no va de eso" (prostitución). "Y me han investigado. Si hubiera ido, ya habría salido porque me han investigado. Una empresa pagada por Cursach".
CURSACH: "LOS TESTIGOS LE TENÍAN PÁNICO"
El último tramo del interrogatorio del Ministerio Fiscal ha pivotado en torno al Caso Cursach. Además de las acusaciones anteriormente vertidas contra el magnate de la noche, Penalva ha repetido ante el Tribunal la teoría de los sicarios.
"Los tenía atemorizados, muchos no querían hablar por pánico. A algunos se les llegó a amenazar con sicarios".

EN EL BANQUILLO, A PESAR DE PEDIR LA NULIDAD DEL PROCESO
La sesión de hoy tiene lugar después de que el Tribunal decidiese tirar adelante con el proceso, a pesar de la petición de las defensas de pedir la nulidad total al entender que éste nacía viciado por unas pruebas ilegales.
La Sala Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia entendió que aún hay camino que explorar si bien ha anulado parte de las pruebas. Concretamente, los hallazgos obtenidos en los teléfonos móviles de los acusados en lo relativo al chat “Sancus” en todo lo que tenga que ver con filtraciones a los medios de comunicación.
La Sala sostiene que estas comunicaciones parten y no son ajenas al secreto profesional de los periodistas que ya se declaró vulnerado por la Sala de Apelación del TSJ en anteriores resoluciones.
Así pues, la acusación de revelación de secretos se complica -tendrían que probarse por otros medios- pero hay otros delitos que juzgar.

DETENCIONES ILEGALES Y COACCIONES A TESTIGOS
Como por ejemplo, multitud de detenciones ilegales y coacciones a testigos en los Casos Cursach, Caso ORA y Caso IME.
Aquí, las acusaciones deberán tirar del material hallado en los telefónos móviles intervenidos al policía nacional, Iván Bandera y la inspectora Blanca Ruiz.
La Sala quiere que el proceso siga adelante para confirmar si tales comunicaciones que cimentarían dichos delitos fueron "un hallazgo casual o no". Y para ello, considera indispensable escuchar a los Juanes, los dos inspectores -ahora uno de ellos comisario- que en su día investigaron a los investigadores.
Con su declaración, prevista para el día 28 de este mes, aclararían si la obtención de los terminales fue mediante entrega voluntaria o no.
A partir de entonces sería el turno de otros testigos de peso, como el juez Florit, el fiscal Carrau o el Jefe Superior de Policía Nacional, José Luis Santafé.
FISCALÍA PIDE 576 AÑOS DE CÁRCEL
La Fiscalía pide para los seis procesados penas que suman 576 años de prisión por los delitos como detención ilegal, coacciones, prevaricación y obstrucción a la justicia.
Este viernes continuará declarando Manuel Penalva y será el turno de las acusaciones particulares.