Cuando la policía llegó a la vivienda, encontraron a la mujer en el suelo de la cocina, rodeada de sangre, con una toalla en la cabeza y aturdida pero consciente, ha explicado el agente en su declaración como testigo en el juicio ante un jurado que se celebra en la Audiencia de Palma, donde el marido de la víctima se enfrenta a una petición de 26 años de cárcel, acusado de asesinato y malos tratos.
El agente ha relatado que acudieron a la vivienda por la llamada de un hombre que dijo que un matrimonio que residía ocasionalmente en su casa había tenido una fuerte discusión.
Al llegar, encontraron al acusado, que luego sería detenido, sentado en el rellano, fuera de la vivienda, y les dijo que había tenido una fuerte discusión con su mujer y que estaba esperando a que le devolvieran unas pertenencias.
Luego entraron en la vivienda y hallaron a la mujer tendida en el suelo en un charco de sangre. "Lo que nos pudo decir fue que había sido agredida de forma muy violenta por su marido, palabras textuales", ha contado el agente.
El otro policía que entró en la vivienda, un oficial, ha coincidido con esa declaración: "Nos contó que su pareja le había pegado violentamente, una patada en la cara", ha detallado. "Decía que no la dejáramos", ha añadido el policía, que ha contado que la mujer le cogió la mano hasta que llegó la asistencia sanitaria.
Ante la gravedad de la situación, el oficial comprobó que la mujer no sangraba por los oídos ni los ojos, pero sí por una herida en la parte posterior de la cabeza que no estaba a la vista, y pidió a su compañero que hiciera un reportaje fotográfico con su móvil.
Ha justificado esa decisión porque en casos anteriores le había ocurrido que las lesiones habían derivado en una hemorragia interna y que la persona acabara falleciendo. "No era la primera vez que me pasaba y por eso le dije al compañero que tomara fotografías del hecho", ha explicado.
La mujer murió ocho días después en el hospital Son Espases, a consecuencia de las lesiones.
Los agentes también hablaron con el dueño de la vivienda, que había avisado a la policía y que les contó que la noche anterior el presunto agresor se había marchado de la casa llevándose el móvil y dinero efectivo de la mujer y que, al regresar por la mañana, ella se lo había recriminado y él la había agredido, primero en el salón y luego en la cocina.
El testigo relató a los policías que el hombre había agredido a su mujer a bofetadas y puñetazos, que ella cayó al suelo, logró levantarse e ir a la cocina, donde el marido la siguió y le dio una patada en la cabeza por la que cayó hacia atrás y se golpeó contra el suelo.
Ninguno de los cuatro policías que intervino en la emergencia vio un cuchillo. El acusado declaró el primer día del juicio que su mujer le había amenazado con un cuchillo.
La Fiscalía pide para el acusado 26 años de prisión por asesinato y malos tratos, con las agravantes de género, parentesco y reincidencia. La acusación particular (que ejerce la comunidad autónoma) pide 27 años de condena por asesinato, malos tratos y quebrantamiento de condena.
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