La huida en masa de un grupo de pasajeros con el nuevo método de hacer aterrizar el avión en Palma para evacuar un viajero que simulaba estar enfermo supone una vuelta de tuerca al problema de la inmigración ilegal en Baleares. El espectáculo de una veintena de viajeros huyendo por las pistas de Son Sant Joan tras aprovechar el aterrizaje de urgencia representa una situación inédita hasta ahora, que se produce en un momento en que las Islas registran récord en la llegada de pateras desde Argelia y cuando la sociedad se debate acerca de la falta de medios para gestionar tal situación.
La vía aérea -que según indican las investigaciones en marcha sería una fórmula premeditada y orquestada a través de las redes sociales- abriría un nuevo flanco a la lucha contra la inmigración ilegal en las Islas, que ya se encuentran entre las rutas que las mafias de las pateras utilizan para hacer llegar migrantes desde el Magreb a Europa.
En este caso, además, incidentes como el del viernes conllevan muchas más consecuencias al provocar la paralización durante horas de la principal infraestructura de las Islas como es el aeropuerto de Palma, sumando a la acción policial para dar caza a los huidos, los retrasos, las cancelaciones y los desvíos de decenas de vuelos que afectaron a centenares de pasajeros.
Cabrá conocer hasta el último detalle las circunstancias en que se ha desarrollado este incidente, localizar a los todavía huidos, aplicar a los responsables la legislación infringida en materia de extranjería y seguridad aérea, pero, sobre todo, establecer protocolos que garanticen que tal situación no se puede volver a repetir. La realidad demuestra que la presión migratoria ha ido en aumento; así, si hace una década la llegada de una primera patera a Baleares se veía como algo excepcional, ahora ya es parte de lo cotidiano. No hay que dar opciones a que esta nueva fórmula para entrar en el país devenga -como ocurrió con las pateras- en algo habitual que provoque un nuevo efecto llamada por lo sencillo -y barato, en comparación con la extorsión que pagan quienes vienen en patera- que es comprar un pasaje de avión para hacerlo aterrizar allí donde más convenga.
La imagen de las Islas y la seguridad de un aeropuerto por el que pasan millones de pasajeros cada año, principal conexión de Baleares con el mundo y elemento clave en la economía local tiene que estar salvaguardado procurando todos los medios y protocolos necesarios para evitar situaciones como la de este fin de semana.
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