Así se ha expresado el testigo durante la segunda sesión del juicio, en el que se sienta en el banquillo la esposa del fallecido, una mujer rusa de 49 años, por un delito de asesinato con alevosía y ensañamiento. La Fiscalía le acusa de haber sedado a su marido, haberle cortado trozos de carne y piel y dárselos a los perros azuzándoles para que le mordieran. Pide para ella 25 años de cárcel. Los agentes se presentaron en el domicilio tras recibir un aviso del 112.
La llamada al servicio de emergencia procedía de un tercero, al parecer porque hacía tiempo que no veía al anciano. Por este motivo, el dispositivo esperaba encontrarse solamente con un caso de indisposición.
Al llegar, encontraron la casa cerrada y nadie contestaba al interfono. Uno de los agentes ha indicado que percibió mal olor, "olor de cadáver". Estuvieron estudiando cómo entrar y encontraron una ventana corredera por la que acceder.
Llamaron a los Bomberos, que nunca llegaron. Cuando el guardia civil intentó abrir la ventana vio a uno de los perros del matrimonio dirigiéndose hacia él y la cerró. Cuando el lacero municipal se disponía a atrapar al can, la mujer se incorporó desde detrás de un sofá y el funcionario advirtió que en el suelo había unos pies, tendidos, que no podían ser de la mujer.
Según los agentes, el cuerpo estaba en el salón, bocabajo, semidesnudo, presentaba heridas punzantes en las piernas y marcas en el tórax. Y en los brazos, del codo hasta la muñeca, prácticamente no tenía carne, sino que el hueso estaba al descubierto.
CUCHILLO ENSANGRENTADO EN EL SUELO DEL SALÓN
Los agentes han señalado que encontraron varios cuchillos en la casa, en el suelo del salón -ensangrentado-, sobre una encimera en la cocina y en el dormitorio, donde entre dos colchones se halló un cuchillo dentado que según la brigada científica coincidía con algunas de las lesiones en el cadáver. También se encontró un trapo con sangre. Los policías que han comparecido han descrito una escena sangrienta, con abundantes manchas de sangre en el salón, en el baño y especialmente en el dormitorio. El teniente de la Guardia Civil que instruyó el caso ha indicado que la brigada científica le informó de que en las paredes había proyecciones de sangre que sólo podían ser causadas por un lanzamiento de carne.
EL PERRO PITBULL ESTABA ENCERRADO EN EL BAÑO
El perro que estaba suelto por la casa cuando llegaron los funcionarios, y que les recibió ladrando, era Linda, una hembra de stafford americano. El lacero ha declarado que tenía manchas de sangre y ha apuntado que el animal estaba visiblemente alterado y con actitud defensiva. La pareja tenía otro perro, Lord, un pitbull americano de mayor tamaño que la hembra. Fue encontrado encerrado en el baño. Cabe recordar que la acusada, en la primera sesión del juicio, negó haber intervenido en la muerte de su marido, sino que sostuvo que fue atacado espontáneamente por el perro. Según su versión, ella intentó encerrar al pitbull en el baño pero antes de que pudiera cerrar la puerta el animal se habría abalanzado sobre el anciano y lo habría arrastrado por la casa.
En 2018, los perros fueron sustraídos de la perrera municipal de Sant Llorenç.
LA ACUSADA PRESENTABA "CAMBIOS DE HUMOR"
La acusada, que no intentó huir de los agentes, estaba "desorientada". Según los policías, presentaba "cambios de humor": en un momento estaba "sonriente" y al siguiente "lloraba". La acusada preguntaba "qué había pasado", "decía que era mentira" que su marido estuviera muerto, y "que ella no había sido", les insultaba y alternaba palabras en ruso. Fue detenida por la Guardia Civil y trasladada a un centro médico.
UN TESTIGO ASEGURA QUE LA MUJER LE OFRECIÓ 50.000 EUROS POR MATAR A SU MARIDO
Un testigo del juicio por el presunto asesinato de un alemán de 70 años a manos de su mujer en Cala Millor ha afirmado este martes que la acusada le dijo que estaba "muy cansada" de su esposo y que le ofreció 50.000 euros por acabar con su vida.
"Me ofreció dinero a cambio de matar a su marido", ha mantenido el testigo, que ha declarado por videoconferencia. El hombre, que presuntamente se había desplazado hasta la vivienda con la mujer para venderle cocaína, ha apuntado que no se tomó en serio la proposición. "Vi a una señora borracha y drogada, no me creí lo que me dijo y no me interesaba escuchar más, cogí y me fui", ha narrado.