El objetivo es retirar los árboles que se han secado por diferentes motivos, desde las plagas habituales de tomicus, orthotomicus y monochamus, a la caída por los vientos de los últimos temporales.
El consistorio subraya que dejar los ejemplares muertos en Bellver "supondría incrementar el riesgo de incendio en épocas de riesgo máximo", además de que podrían caerse y ocasionar accidentes.
Por otra parte, también se busca prever que las plagas no se propaguen por la trama forestal. El ayuntamiento subraya que 500 árboles suponen un porcentaje mínimo de la masa forestal del parque, en concreto, por debajo del 1 por ciento.
La medida cuenta con el visto bueno de la Conselleria de Medio Ambiente, Agricultura y Pesca y la actuación ha sido explicada ante la Comisión Asesora del Bosque.