Meliá y
THB Hoteles son las cadenas hoteleras que han asumido el riesgo y han tenido la visión necesaria para apostar
fuertes inversiones económicas para marcar un
nuevo modelo turístico, especialmente para estas dos zonas tradicionalmente problemáticas por el perfil de la oferta y la demanda.
En Mallorca,
Meliá (Gabriel Escarrer) lleva invertidos más de 81 millones de euros en la remodelación y aumento de categoría de 4 establecimientos de
Magaluf. Se trata de
Me Mallorca, Sol Wave House, Sol Katmandú y Sol Beach House. todo esto son proyectos ya en funcionamiento en los que el precio por habitación (y el poder adquisitivo de los clientes) ha subido varios peldaños. Un precio que se ha multiplicado por 4 o por 5, al mismo nivel que la calidad del establecimiento y del servicio. el grupo de Gabriel Escarrer tiene previsto invertir en la zona 25 millones de euros más. Dinero para reducir el espacio de los hooligans.

Todo esto está siendo posible gracias a la
"declaración de interés especial" que en su día otorgó el Govern.
Algo parecido se está dando en otra zona de turismo "no deseable". En
Sant Antoni de Portmany (Eivissa) brilla este año el
Ocean Beach, totalmente remodelado por
THB (Francisco Miralles) y orientado directamente al lujo que tan buena cabida tiene en la Pitiüsa mayor. El Ocean Beach ofrece un particular Beach Club a sus clientes. Fórmula que utiliza en Magaluf el grupo de Escarrer.

Pero estos dos ejemplos, aunque son los más significativos, sólo son puntas de lanza porque no están solos. En el caso de Mallorca, y también en Magaluf, el
Grupo Cursach pondrá en marcha un nuevo complejo hotelero y de ocio de calidad bajo su gestión. En Eivissa todo el mundo sabe de la apuesta por el servicio hotelero de calidad que impulsa el
Grupo Matutes. El famoso
Ushuaia sería el ejemplo más relevante.