Los acontecimientos recientes tras la sentencia del Procés y los incidentes sufridos en Cataluña se han proyectado sobre la política balear de una forma singular. Por historia y proximidad geográfica, es óbvio que la realidad catalana tiene más incidencia en Baleares que lo que pueda tenerlo en otras comunidades. Sin embargo, y a pesar de lo trascendente que resulte lo ocurrido en Cataluña, es difícil de entender que la inmensa mayoría de las declaraciones y actitudes de los políticos baleares hayan estado mediatizadas por la actualidad catalana durante toda la semana.
El caso más notorio ha sido el de Més per Mallorca que el martes llegó a abandonar el pleno del Parlament como medida de protesta por la sentencia del Supremo. No se escapa el hecho de que hay unas elecciones generales a la vuelta de la esquina y que las formaciones políticas deben marcar su propio perfil frente a los que son socios en el gobierno pero adversarios en las urnas. Aún así, la actitud de Més llama la atención al producirse de forma tan palmaria en medio del debate de una moción sobre el transporte marítimo, un asunto que sí toca de lleno a los ciudadanos baleares a los que deberían representar los ciudadanos de Més.
El propio senador ecosoberanista Vicenç Vidal -elegido por la cámara balear para representar la comunidad balear en el Senado y más activo que nunca- se descolgó con unas gruesas declaraciones en las que, entre otras cosas, aseguraba que "el franquismo continúa instalado en los aparatos del Estado". A renglón seguido llegó la petición de reprobación del senador por parte del PP y el lamento de Ciudadanos ante la indefinición del PSOE -incluido el presidente de la Cámara, Vicenç Thomás- en todo el episodio. También Vox buscó su hueco en la foto de Més al colarse como figurantes en la comparecencia pública de los soberanistas; eso si, con carteles que pedían la aplicación inmediata del artículo 155 en Cataluña.
Lo visto en Cataluña aconseja huir de radicalismos a la vez que se apaciguan los ánimos para que pueda haber un entendimiento. En todo caso, Baleares se encuentra al margen de este proceso y la política balear haría bien en centrarse en los asuntos que preocupan a los ciudadanos de las Islas; asuntos -en muchos casos de gran trascendencia como el transporte, la fiscalidad, la lucha contra la insularidad...- sobre los que esta semana prácticamente no se ha hablado en la cámara que nos representa a todos los ciudadanos de Baleares. Lo que es un error.