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Las mejores vacaciones de los Reyes

sábado 01 de agosto de 2020, 00:00h

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Los Reyes inician el próximo viernes sus vacaciones en Mallorca. Aunque este verano la agenda incluye una serie de novedades derivadas del complicado momento que atraviesa el país, es de destacar el interés mostrado por la Casa Real no sólo por mantener la estancia de la familia real en Marivent, sino por incrementar su presencia pública en Ibiza, Menorca y diversas localidades de Mallorca a las que también acudirán los Reyes.

Las vacaciones reales se prolongarán por espacio de diez días, en línea con las estancias de años anteriores, representando una apuesta por la continuidad y la normalidad que la sociedad balear debe apreciar. La presencia de los Reyes incluye las tradicionales recepciones a las autoridades de las Islas junto al despacho con el presidente del Gobierno; no así la recepción multitudinaria a la sociedad civil balear ni la participación del monarca en la Copa del Rey de Vela, suspendida este año por la pandemia.

La llegada de los reyes y sus hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía, se produce transcurrido algo más de un mes desde que Felipe VI y Letizia visitaran Mallorca en el inicio de la gira que les ha llevado por todas las comunidades para conocer de primera mano las consecuencias de la crisis sanitaria y su derivada económica. De hecho, desde que en marzo se inició el estado de alarma y el confinamiento, los Reyes han mantenido una extensa agenda de encuentros -la mayoría telemáticos- con profesionales, instituciones y entidades de los más diversos sectores sociales y económicos. Un decisión que ha permitido a la institución recuperar imagen pública frente a las críticas que se han abierto paso en algunos sectores de la sociedad durante los últimos meses.

Ahora, su presencia en Mallorca y la agenda pública prevista representan un paso más en el acercamiento de la monarquía a los ciudadanos, en un momento de gran crisis y en el que cabe esperar una expresión de agradecimiento por parte de la ciudadanía. Especialmente en un momento en que la economía, el bienestar y el progreso de la sociedad balear se encuentran expuestos a una caída en el número de llegadas de turistas internacionales, y la presencia real aporta un grado de normalidad nada despreciable.