La quema de coches y contenedores en la barriada de Es Rafal de Palma se sitúa en niveles altamente preocupantes. Este fin de semana los bomberos de la capital han tenido que actuar para apagar el incendio de un coche aparcado, pocos días después de que tuvieran que acudir al mismo barrio para sofocar el fuego que calcinó cuatro contenedores.
El número de este tipo de incendios en Es Rafal se sitúa fuera de toda estadística razonable. En lo que va de año se calcula que han sido quemados en actos vandálicos en esta zona un total de 120 contenedores de basuras. Los incendios no sólo han destruido los contenedores sino que han provocado cuantiosos daños en coches aparcados y fachadas de viviendas. La cifra económica de pérdidas es elevada y los vecinos de la zona tienen razón en demandar mayor seguridad ante una serie de actos premeditados que podrían llegar a ocasionarles daños mayores.
Algunos vecinos apuntan la autoría de estos hechos a grupos de jóvenes del cercano centro de menores de Es Pil·larí, si bien es cierto que la Policía Local, que mantiene abierta la búsqueda con algunos indicios sobre la autoría de los incendios, no ha concluido aún sus investigaciones.
Mientras avanzan estos trabajos policiales, se hace imprescindible aumentar la vigilancia, especialmente en los fines de semana, que es cuando se disparan este tipo de actos vandálicos. Este tipo de violencia conlleva cuantiosas pérdidas económicas y despierta una gran alarma social. Como dato, Es Rafal concentra la mitad de los 280 contenedores que Emaya ha tenido que sustituir en toda la ciudad por actos vandálidos.
Una vez identificados los culpables de estos actos, debería aplicárseles el mayor castigo posible, de forma que resulte ejemplarizante para todos aquellos que se vean tentados a seguir este tipo de acciones. El ocio de fin de semana, por desenfrenado que sea, no puede incluir actos premeditados de violencia ciudadana que ponen en riesgo los bienes y la seguridad de los vecinos.