La secretaria de Estado de Turismo, la mallorquina Isabel Oliver, alentaba este domingo a los empresarios turísticos a mantener los precios hoteleros durante la singular temporada de este año. Oliver defiende apuntalar la competitividad de Baleares mediante la oferta de nuevos atractivos y una mayor flexibilidad en el servicio, antes que ofrecer descuentos.
En buena parte, esta ha sido desde hace tiempo la estrategia del sector en Baleares, de cara a fomentar un turismo enfocado a una clientela de perfil medio o alto, que permita aumentar la rentabilidad a la vez que se va arrinconando el turismo de escaso valor añadido, que conlleva una serie de problemas de seguridad y de imagen que no ayudan a situar el destino. Las millonarias inversiones en infraestructuras y equipamientos emprendidas por el sector durante los últimos años han ido en este sentido con notables resultados.
En la situación actual, el equilibrio es difícil. La presidenta de la FEHM, Maria Frontera, expresaba esta semana las dudas sobre la posibilidad real de que se puedan abrir durante el verano el 57 por ciento de los hoteles de Mallorca, tal como se había previsto, dada la volatilidad de la situación. Frontera señalaba, en este sentido, que las reservas realizadas -que han funcionado con relativa agilidad tras el Plan Piloto de llegada de turistas- "son ficticias", insistiendo en que sólo se pueden considerar firmes las realizadas a una semana vista, quedando el resto al albur de decisiones de última hora por parte de los viajeros. Esta circunstancia obliga al sector a trabajar con importantes márgenes de flexibilización en las políticas de cancelación.
Esta fragilidad se ve agravada por la incertidumbre que ha generado el anuncio de que las mascarillas serán de uso obligatorio en todos los espacios públicos de Baleares, con la excepción de las playas y cuando se practique deporte. La resolución ha tardado en publicarse unos días, pero sólo el anuncio de la medida el pasado jueves ya frenó en seco el ritmo de reservas con que trabajaban los hoteles de Baleares.
Los empresarios lo han hecho saber públicamente, desde CAEB o las asociaciones hoteleras, hasta hoteleros de referencia como el propio Gabriel Escarrer, CEO de Meliá. Todos entienden que la salud es prioritaria, pero a todos sorprendió la decisión y todos han expresado la necesidad de que este tipo de medidas sean siempre fruto del diálogo y el consenso.
El momento es de máxima volatilidad y las dudas de los potenciales turistas, muchas. De ahí que no se trata sólo de una cuestión de poder mantener los precios, como reclama la secretaria de Estado, sino de que se evite desde la administración dar una imagen de improvisación y miedo cuando se emiten a los mercados mensajes que generan mucha incertidumbre.