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Mallorca sigue siendo la isla de la calma: el problema no son los turistas

Por Carolina Domingo
jueves 03 de abril de 2025, 05:00h

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Recientemente, siete organizaciones ecologistas han remitido una carta abierta a los turistas instándoles a no visitar Mallorca, culpándolos de la saturación y el deterioro del territorio. Sin embargo, esta visión resulta reduccionista y no refleja la realidad en su totalidad. Mallorca sigue siendo la isla de la calma, pero los hábitos han cambiado, y la saturación se debe a múltiples factores, no solo a la presencia de turistas.

Es cierto que en los últimos años algunos puntos de la isla han experimentado una gran afluencia de visitantes, pero estos casos son específicos y no representan el conjunto del territorio. Zonas como Es Caló des Moro, Formentor, Cala Pi o Sóller en días nublados pueden registrar una alta afluencia de personas en determinadas fechas, pero siguen siendo lugares maravillosos. Esto no significa que toda la isla esté masificada. De hecho, Mallorca sigue siendo un destino tranquilo, con multitud de rincones donde disfrutar de su esencia sin grandes aglomeraciones. Además, quienes prefieren un ambiente más animado también encuentran espacios adecuados para ello. Es importante recordar que la mayoría de nuestros competidores turísticos enfrentan una masificación mucho mayor que la nuestra.

Además, es fundamental considerar que la población residente ha aumentado un 30 % entre el año 2000 y 2023, lo que también ha tensionado las infraestructuras y servicios de la isla. La saturación no puede atribuirse exclusivamente al turismo, sino que es el resultado de múltiples factores combinados.

Uno de los principales problemas es la transformación de los hábitos de consumo turístico y local. La era de las redes sociales ha generado una obsesión por capturar la "foto perfecta para Instagram", lo que ha concentrado el turismo en unos pocos lugares icónicos. Esto no es culpa de los turistas en sí, sino de la promoción masiva en plataformas digitales y de la falta de estrategias para diversificar la experiencia turística.

Por otro lado, el aumento del coste de vida y la saturación de los servicios públicos no se pueden achacar únicamente al turismo. La falta de planificación urbana, la permisividad con las inversiones especulativas y la ausencia de una regulación efectiva han contribuido a que Mallorca enfrente estos desafíos. Los turistas llegan a la isla porque se les invita a hacerlo, y la responsabilidad de gestionar su impacto recae en las administraciones y empresarios que han promovido este modelo durante décadas.

La solución no pasa por demonizar a los visitantes ni por pedirles que no vengan, sino por desarrollar un modelo turístico más equilibrado y sostenible. Se deben gestionar mejor los puntos de gran afluencia de visitantes, protejan los recursos naturales y mejoren la calidad de vida de los residentes sin renunciar a una de las principales fuentes de empleo e ingresos de la isla.

Mallorca sigue siendo la isla de la calma, pero es responsabilidad de todos, residentes, empresarios y autoridades, mantenerla así sin caer en mensajes simplistas que solo generan confrontación. La clave está en la gestión, no en el rechazo. Desde estas líneas, invitamos a los turistas a seguir visitando nuestra isla y disfrutar de todo lo que Mallorca tiene para ofrecer.

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