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Mallorca celebra 150 años de su primera línea ferroviaria

lunes 24 de febrero de 2025, 00:00h

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Hace 150 años, el 24 de febrero de 1875, Mallorca fue testigo de un hito histórico: la inauguración de la línea ferroviaria que conectaba Palma con Inca. Este acontecimiento no solo redujo drásticamente el tiempo de viaje entre ambas localidades, sino que también impulsó el desarrollo económico, social y cultural de la isla. La llegada del "caballo de hierro" transformó la movilidad en Mallorca, facilitando el transporte de personas y mercancías de manera eficiente.

En la actualidad, Serveis Ferroviaris de Mallorca (SFM) gestiona una red de 86,4 kilómetros de vías y 30 estaciones, consolidándose como un pilar fundamental en la movilidad sostenible de la isla. A lo largo de los años, SFM ha demostrado un firme compromiso con la modernización y expansión de sus servicios, adaptándose a las necesidades cambiantes de la población y promoviendo el uso del transporte público como alternativa ecológica al vehículo privado. ​

Sin embargo, a pesar de los avances logrados, la ciudadanía y los usuarios demandan una ampliación más ambiciosa de la red ferroviaria. Proyectos como la extensión de las líneas hacia Campos, Artà y Port d'Alcúdia son reivindicaciones recurrentes que buscan mejorar la conectividad y reducir la dependencia del automóvil.

A pesar de los avances logrados, la ciudadanía y los usuarios demandan una ampliación más ambiciosa de la red ferroviaria

En este contexto, el proyecto del tren Palma-Llucmajor se presenta como una oportunidad ineludible. Con una inversión estimada de 690 millones de euros, esta nueva línea de 27,45 kilómetros incrementará en un 32% la extensión total de la red de SFM. Se espera que su puesta en marcha, prevista para 2032, aumente la capacidad de pasajeros de 10 a 17,5 millones anuales, conectando puntos estratégicos como el aeropuerto y reduciendo significativamente los tiempos de desplazamiento. ​

La materialización de este proyecto no solo aliviará la congestión vial en rutas clave, sino que también reforzará el compromiso de Mallorca con una movilidad sostenible y eficiente. Es necesario que las autoridades continúen apostando por la expansión y mejora del servicio ferroviario, atendiendo las demandas de una ciudadanía que anhela soluciones de transporte acordes con los nuevos tiempos. El futuro del tren a Llucmajor debe ser una realidad tangible, reflejo del progreso y la visión de una isla que valora su historia y aspira a volver a tener una red ferroviaria que dé solución a las necesidades de movilidad de la población residente y también de los visitantes.