Como centro sanitario de referencia de las Islas Baleares, el hospital de Son Espases concentra una intensa actividad diaria y una labor profesional de primer orden. Desgraciadamente, a sus reconocidos logros hay que sumar demasiadas informaciones negativas que, durante las últimas semanas, han oscurecido esta labor.
A principios de año fue el monumental desbarajuste provocado en el aparcamiento del recinto, con atascos y vehículos mal aparcados que impedían la circulación de las ambulancias. El rescate de la concesión del parking para que pasara a ser gratuito desde el 1 de enero no sólo significó un incremento de la factura millonaria que el IB-Salut -y todos los ciudadanos- pagará a la concesionaria sino que convirtió la situación en un caos descomunal que han sufrido tanto los trabajadores como los usuarios del hospital.
Tras este negro episodio, Son Espases ha vuelto a ser noticia por los manejos a la hora de nombrar el jefe del Servicio de Nefrología, un capítulo que se cerró este miércoles con la dimisión del elegido, lo que añade más incertidumbre a la historia. Los trabajadores del servicio denunciaron el nombramiento como un "dedazo" de la consellera de Salut, Patricia Gómez, quien marginó al facultativo que ejerció el puesto de forma interina durante cuatro años, con el apoyo de todo el equipo.
Los méritos profesionales de Juan Buades, que es el jefe de servicio que ha acabado dimitiendo, no están en cuestión, aunque podrían haberle ahorrado un mal trago si el proceso se hubiera desarrollado de otra forma. Buades se ha encontrado con una gran contestación por parte de un equipo y la "imposibilidad" -según sus propias palabras- de ejercer su trabajo.
La situación merece las explicaciones públicas de la consellera Gómez y del gerente de Son Espases, Josep Pomar, a quien señalan como uno de los responsables de la operación. Estas explicaciones se las deben a los ciudadanos, pero también a los profesionales que conforman el servicio, cuya labor ha vuelto a tener en 2018 un récord de trasplantes de riñón, además de un aumento del número de pacientes en el programa de diálisis y unas ratios de atención comparables a los de grandes centros de referencia en Europa. Acciones como estas son por las que Son Espases merece ser noticia; no por el caos ni los enredos de los últimos meses.