Los fiscales y Catalunya
miércoles 19 de noviembre de 2014, 19:30h
El fiscal general del Estado, Eduardo Torres Dulce, ha obtenido el apoyo de la cúpula de la Fiscalía en Madrid para ordenar a los fiscales catalanes que actúen contra el president de la Generalitat, Artur Mas, y dos de sus más directos colaboradores por el 9N. Es una situación jurídicamente compleja porque los fiscales catalanes ya han hecho público que no ven delito en la actuación de los máximos responsables de la Generalitat.
Es conflicto enormemente complicado. El concepto delito es profundo y difícil. Delito es todo aquello que ofende o repugna a la sociedad que debe ser castigado conforme a las leyes en vigor. ¿Pero acaso el 9N ofende o repugna a millones de catalanes? Todo lo contrario. Para centenares y centenares de miles de ellos constituyó una alegría enorme que les llevó a formar colas interminables de horas de espera en día festivo. Se esté o no de acuerdo con el contenido de las dos preguntas, lo evidente es que fue un acto de naturaleza política que en nada ofendía a la sociedad catalana.
¿Cómo resolver la contradicción de que lo impulsado y festejado en Catalunya saca de sus casillas a muchas instancias madrileñas? Sólo hay un camino civilizado, el único existente desde tiempos inmemoriales para las personas educadas que aman la paz y la concordia sin renunciar a sus valores: la negociación política.
El gran problema de este doloroso pleito colectivo es que el presidente Rajoy lo quiere fiar todo a los fiscales sin ponerse él al frente de la negociación.Los problemas entre comunidades no se resuelven con el Código Penal. Es más, los contenciosos colectivos se agravan cuando la falta de capacidad política se escuda detrás de la acusación pública. Rajoy comete un gran error. Lo único que conseguirá es que más y más catalanes se pasen a la filas del independentismo,
Tal es la cerrazón del presidente del Gobierno que hasta se intuye en él una obsesión inconsciente de poner firmes a los fiscales y llevarles a su propio huerto estratégico marcándoles actuaciones delicadísimas que hagan daño a sus adversarios. No parece ésta una técnica honesta de gestionar los asuntos públicos desde el interés general, tal y como es su deber. Pero para entender la psicología de Rajoy es preciso recordar los traumas que ha vivido este líder en los últimos años.
Rajoy es el único presidente de un país democrático que tiene al tesorero en la cárcel y sigue siendo presidente.Y no por una cuestión baladí, sino porque a Bárcenas le pillaron 48 millones en Suiza que, según todos los indicios racionales, proceden del ejercicio de su cargo. No hay precedente conocido de una supervivencia política al frente de una nación después de un escándalo de tales dimensiones, más teniendo en cuenta que existen SMS enviados por Rajoy a Bárcenas dándole ánimos cuando ya se sabía que era un Rey Midas de los Alpes.
La Justicia, jugando un papel destacadísimo la Fiscalía, ha metido entre rejas o ha imputado a centenares de militantes del PP, también de otros partidos, pero no en una medida tan grande. Aunque la procesión vaya por dentro, el estado de tensión dentro de la cúpula popular ha de rozar la epilepsia.
Todo parece indicar que el asunto catalán le sirve a Rajoy de válvula de escape para imponer el principio jerárquico en el Ministerio Público, que va desde el fiscal general del Estado (nombrado por Rajoy) a todos los integrantes de este organismo esencial para el funcionamiento del Estado de Derecho.
Pero lo esencial ahora es que el asunto catalán no se vaya de las manos, Los complejos, insuficiencias y falta de liderazgo de Rajoy no deberían poner jamás contra la cuerdas la convivencia ciudadana cuando lo fundamental es la capacidad de negociación política.