Aunque en estos días siguen siendo frecuentes las consultas a Urgencias por causas típicas de la época estacional tales como la gripe, catarros, infecciones respiratorias, "hay algunas consultas muy características de estas fechas que se pueden evitar con un poco de cuidado y precaución", advierte la doctora Nuevo. Son las que tienen que ver con las comidas copiosas y los excesos con las bebidas alcohólicas, tan características de estas fechas, pero cuyo consumo sobrepasa las costumbres habituales.
Muchos pacientes acuden a urgencias con dolor y distensión abdominal, y náuseas que incluso llegan al vómito. Estos síntomas, tras una comida o cena abundante, son característicos de lo que llamamos una indigestión. Es un cuadro en principio banal, pero muy molesto que puede arruinarnos una comida o cena, o el día siguiente a la celebración. Especial atención con los excesos deben tener aquellos pacientes con piedras en la vesícula biliar (colelitasis biliar), diabéticos o hipertensos, pues en las comidas típicas navideñas abundan las grasas, la sal e hidratos de carbono. No es raro en esta época recibir en el Servicio de Urgencias a pacientes con cólicos, subidas de tensión arterial o descompensaciones glucémicas. No olvidemos que también es posible disfrutar de un buen guiso navideño cuidando las grasa, los azúcares y la sal.
Hay que destacar que también un motivo frecuente de visita a las urgencias médicas en Navidades, son los atragantamientos: espinas de pescado, piezas grandes de carne o ciertos dulces navideños pueden quedarse atascados en la vía digestiva (esófago) o -lo que es peor- desviarse y causar una obstrucción de la vía aérea. Comer despacio, en trozos pequeños y masticar adecuadamente nos puede salvar de un buen susto. "Especial cuidado con los más mayores, que sufren de estos atragantamientos con mayor facilidad", recomienda la Dra. Nuevo.