
Sigue la ronda de pueblos para llenar el palco
presidencial del Real Mallorca, que últimamente anda de capa caída.
El espacio del estadio reservado para los invitados del club ya no es lo que era. Como en todos los clubs de fútbol, el palco es donde se recibe e invita a ver el partido a autoridades, amigos, empresarios y prohombres de la sociedad. Un espacio que hasta no hace mucho conservaba un cierto
glamour. Un espacio para la vida social, las relaciones públicas y los contactos con el fútbol como excusa.
El glamour se acabó.
Biel Cerdá se ha encontrado muy solo últimamente en los partidos de casa. Quizás la Liga Adelante no sea tan atractiva. O quizás no lo sean las patatillas que ahora sustituyen a propuestas culinarias que han llegado a ser aplaudidas por los invitados no hace muchos meses.
El aspecto del Palco VIP antes de los partidos y durante el descanso es ahora desolador. Ante este panorama, el responsable directo del Palco, Biel Cerdá (que ejerce de presidente ejecutivo sin serlo) ha tenido una idea: cada partido se invita a subir a la zona más noble a los habitantes de un pueblo de Mallorca. Se convierte, por tanto, en un palco muy popular.
La última cita fue hace quince días con motivo del Real Mallorca-Real Madrid Castilla entró un numeroso grupo de residentes en Campos a los que, por cierto, nadie había advertido del protocolo en cuanto a indumentaria. Zona VIP que se llenó de bermudas, chanclas, etc….
Este sábado, el Mallorca recibe la visita del Lugo, los invitados al Palco serán los vecinos de
Llucmajor.
La próxima semana vuelve a tocar partido en casa. Los mallorquines invitados a hacer compañía a Cerdá serán los vecinos de
Sóller.