Pedro Sánchez ha tenido que doblegarse para asegurar su supervivencia en Moncloa. Esta semana, Podemos consiguió sacar adelante la llamada Ley Trans, que es el proyecto estrella -junto a ley del "sólo sí es sí"- del ministerio que dirige Irene Montero. El nuevo texto no está exento de polémica y suscita muchas dudas respecto a los efectos que tendrá su aplicación. De hecho no es la ley que querían ni Pedro Sánchez ni el PSOE -que llegó a presentar una enmienda que fue rechazada en el Congreso por los de Podemos y otros socios de legislatura- y es un texto que ha acabado provocando una profunda fractura con el feminismo tradicional.
Y es que la nueva ley no sólo ha contado con el voto contrario de la oposición, sino que ha sido ampliamente rechazada por los colegios médicos y las feministas al considerar que atenta contra la salud de la infancia y contra los derechos de las mujeres, ya que entienden que es un retroceso para su protección y es incompatible con la ley contra la violencia machista o la ley de igualdad.
El eje central de la ley es la autodeterminación del género independientemente del sexo que se tenga, así como la "despatologización" del tema. Entre sus novedades, el texto legal reconoce la voluntad de la persona como único requisito para cambiar de sexo en el registro a partir de los 16 años, poniendo fin a la exigencia de presentar evaluaciones psicológicas y médicas como requisitos para aquellas personas que lo solicitaran. Ahora podrá autorizarse el cambio de sexo sólo con la voluntad libremente expresada del solicitante si tiene más de 16 años. Los menores de entre 16 y 14 años podrán cambiar su sexo en el registro siempre que acudan acompañados de sus padres o tutores legales, mientras que entre los 12 y 14 años necesitarán autorización judicial. Los menores de 12 años no podrán cambiar su sexo en el registro, pero sí su nombre en el DNI.
El PSOE quería una autorización judicial para cambiar de sexo en el registro, pero sus intenciones fueron echadas abajo por Podemos y sus socios, forzando que los socialistas tuvieran que asumir el nuevo texto a fin de evitar otro nuevo frente en la coalición, y todo ello a costa de enfrentarse con las feministas de su propio entorno -la socialista Carmen Calvo se desmarcó en la votación y tendrá que hacer frente a una multa de 600 euros por faltar a la disciplina de voto-.
El problema es que esta urgencia política de Pedro Sánchez puede desembocar en serios problemas cuando la ley comience a desarrollarse. El Gobierno de coalición ha destacado por ser artífice de un puñado de leyes muy deficientes y con efectos no deseados, según reconoce el propio Ejecutivo. El ejemplo más notorio es la llamada ley del "sólo sí es sí", que ya ha reducido condenas a 600 agresores sexuales y ha excarcelado a medio centenar. También ha ocurrido con la despenalización de la sedición -"Viva Pedro Sánchez", gritó al salir del juzgado el principal acusado de la fuga masiva de inmigrantes de un avión en Palma-, o con la prescripción de los delitos recogidos en la nueva Ley de Protección Integral a la Infancia y la Adolescencia, que tendrá que redactar de nuevo este punto por no quedar claro en el texto ya aprobado.
Con la Ley Trans, los efectos indeseados pueden ser, además, irreversibles. Sería un drama que cirugías sin vuelta atrás posible y adolescentes abocados a dudar de su género por el llamado "contagio social" -como ocurre en los países donde normas similares se hallan vigentes-, se conviertan en una nueva pesadilla para la sociedad española. Por mucho que las imperantes ideologías de género y quienes se agarran a la aritmética parlamentaria para asegurar su permanencia en el poder celebren ahora la nueva norma.
Suscríbase aquí gratis a nuestro boletín diario. Síganos en Twitter y Facebook. Toda la actualidad de Mallorca en mallorcadiario.com.