El primer teniente de alcalde, Andrés Nevado, ha explicado en su intervención que “el acto de hoy es un reconocimiento a su labor como telefonistas, pero también es un acto para dar visibilidad y poner en valor aquellas profesiones invisibilizadas, principalmente, ejercidas por mujeres, como las telefonistas. Empezaron a trabajar muy jóvenes y con unas condiciones de trabajo que no eran como las que conocemos hoy en día: desigualdad de sueldos hacia a los hombres, sin vacaciones y dificultades para conciliar la vida laboral con la personal”.
“Las telefonistas son un ejemplo de dedicación y esfuerzo que marcaron un cambio en la época siendo unas de las primeras mujeres que trabajaron fuera de casa. Por eso, actos como los de hoy son necesarios para dar importancia y reconocimiento a profesiones que fueron llevadas a cabo por mujeres”, ha resaltado Nevado.
En el acto se proyectó un emotivo video de homenaje a las telefonistas.
TELEFONISTAS
Después de la primera línea, inaugurada el 1920, que conectaba la villa de Pollença con el Moll, en 1929 se abrió la primera central de teléfonos que conectaba Pollença con el exterior. Estaba en la antigua plaza de la Constitución (hoy Plaza Vieja). La hija de la casa, Agustina Seguí Albertí, sería la primera encargada de la central. Unos años después empezó a hacer trabajo Catalina Oliver Cerdà, “Rinconera”, que actualmente, con 102 años, reside en Palma.
En Pollença, en 1930 había 24 teléfonos. La central tuvo una actuación destacada los primeros días de la rebelión militar de julio de 1936. Una vez devuelta la normalidad, Catalina Oliver dejó de hacer trabajo y empieza Francisca “Paloua”, a la que siguió Francisca “Vinagre”. Con esta, el 1943, también empezó Maria Antònia Torres, actualmente todavía viva. Entonces ya estaban conectados 67 teléfonos.
Después de la muerte de Agustina en 1952, Maria Antònia pasó a ser la encargada de la central de Pollença. Tendría este cargo hasta que se suprimió la central el 1974.
El resto de telefonistas que pasaron por esta central fueron: Joana Capllonch de can Ferrà, Francisca de can Ferrà, Joana Colom “Cucullà”, Antònia Cerdà “Llofriva”, Maria de cal Quec, Anita de can Bisquerra, Catalina Cifre de la Font, Magdalena y Maria Amera de can Sales, Margarita Miró de can Fideuer, Antònia Arbona, Francisca Manresa “Xicolatera”, Encarnita y Catalina de la Casa, Francesca Borràs i Catalina Mayol.
Poco tiempo después de abrirse la central de la villa, se inauguró la del Puerto de Pollença. En la primera etapa estuvo dirigida por Lluïsa Capllonch y su hermana Dora. También hacían trabajo dos mujeres conocidas como Fanny y Pepita, además de la referida Antònia Arbona o Catalina Mesquida. Esta central tenía la particularidad de hacer poco trabajo los inviernos pero mucha los veranos, por culpa del gran aumento de población del Moll. También generaba un buen volumen de trabajo las llamadas desde la base de hidroaviones.
El principal trabajo de las telefonistas, tanto de la villa como del Moll, consistía al conectar las “clavijas” con el numero con quién quería hablar quién hacía la llamada, y con una palanquita se hacía sonar el teléfono de la casa del receptor.
De todas formas, la mayoría de la población no tenía teléfono, por lo tanto, utilizaban el teléfono dentro de la cabina de la central para telefonear o para recibir llamadas. Igualmente, las telefonistas tenían que llevar en las casas los avisos que les llegaban. Así como también avisar al médico cuando era preciso, en cualquier hora del día o la noche. Se consideraba un buen trabajo, pero muy esclavo. Seguramente por este motivo, la mayoría de las trabajadoras eran solteras, puesto que en aquella época era difícil compaginar el trabajo con el matrimonio.
Desde el 1929 hasta el 1974 el servicio telefónico en Pollença siempre fue atendido por una voz femenina.
Las 25 mujeres que han recibido los reconocimientos Clara Hammerl 2022, integrantes del colectivo de telefonistas de Pollença, son: Juana Cerdà Canaves, Mª Mercedes Polar Covas, María Bisañez Gelebert, Coloma Borràs Enseñat, Paquita Cura Cerdà, Francisca Cerdà Arrom, Joana Bisañez Gelebert, Águeda Ropero Gómez, Jerónima Ferragut Colom, Pepita García Moreno, Francisca Capllonch Riusech, Juana Ana Colom Mulet, Antònia Cerdà Campomar, Aina Cerdà, Catalina Cifre Canàves, Maria Amer Martorell, Margalida Miró Cuart, Antònia Arbona Cifre, Francisca Manresa Ripoll, Catalina de la Casa Cerdà, Encarnación de la Casa Cerdà, Francesca Borràs Ferrer, Cate Mayol Torres, Joana Capllonch Reynes y Maria Cerdà Nadal.
QUINTA EDICIÓN
Los reconocimientos Clara Hammerl se instituyeron por la Concejalía de Igualdad del Ayuntamiento de Pollença en 2018. En aquella primera edición se otorgaron al colectivo de educadoras y pedagogas. En 2019 fueron por las pescadoras de Pollença. En 2020 fueron galardonadas las sanitarias. En el año 2021, las trabajadoras de la fábrica de alfombras de Can Morató. Por último, en el 2022, han sido galardonadas las telefonistas de Pollença.
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