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Cort debe tener en cuenta a los trabajadores de Cursach

lunes 26 de marzo de 2018, 22:00h

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Los trabajadores del Megapark se han manifestado ante el Ayuntamiento de Palma movidos por el temor de que su lugar de trabajo sea cerrado, total o parcialmente. La angustia mostrada por los 500 empleados del establecimiento de Platja de Palma ha sido recogida en una carta que le han entregado al alcalde de la capital, Antoni Noguera. En ella, le piden "que tome conciencia del drama personal que supone perder el puesto de trabajo que, en muchos casos, hemos logrado conservar, en algunos casos, durante más de veinte años".

Cort tiene la lupa puesta sobre el Megapark. Sobre el complejo de ocio propiedad del empresario Bartolomé Cursach pende la amenaza de cierre ante la denegación, por parte de Cort, de la licencia de actividad como establecimiento de ocio y restauración tras considerar que varias obras de mejora, realizadas hace años, se ejecutaron sin licencia, según dicen ahora los técnicos de urbanismo, aunque la empresa discrepa. Pero la situación va más allá, ya que una circunstancia que, de no aceptarse las alegaciones de la empresa, podría solventarse con una sanción se ha convertido en una sólida amenaza de clausura del local y, por consiguiente, de liquidación de los puestos de trabajo.

Cursach se halla inmerso en un proceso judicial del que deberá responder ante la Justicia. El suyo es uno de los muchos casos enjuiciados en España. Problemas con la justicia han tenido banqueros y empresarios que se han visto obligados, como no puede ser de otra forma, a rendir cuentas con su libertad o su patrimonio personal. Sin embargo, ninguna de sus empresas tuvieron que cerrar. Seguimos viendo en funcionamiento bancos y empresas que están en la mente de todos; especialmente de los trabajadores que no se vieron afectados por las vicisitudes judiciales de quienes estaban al frente de las empresas.

En el caso de Cursach, la diferencia reside en que su situación judicial parece haber abierto una veda contra sus empresas. El Ayuntamiento de Palma se ha mostrado especialmente activo en este sentido, llevando a una revisión general todas las licencias y permisos de los locales de Cursach. Así, lo que se pudo realizar amparado por el silencio administrativo se convierte ahora en una flagrante falta urbanística y un riesgo para la continuidad de la actividad. Lo hemos visto en el caso de la discoteca Tito's, en el Megasport y, ahora, en el Megapark. Es una hiperactividad que no se percibe con otros locales.

Cort no muestra complejos a la hora acorralar las empresas del grupo. Pero debería tener más en cuenta las 1.700 familias que en temporada alta trabajan en él. Las autoridades municipales deben velar por el cumplimiento de las leyes, de la misma manera que han de dar por buenos los procesos administrativos realizados hace más de diez o veinte años. Poner el foco ahora en esas actuaciones, especialmente de forma tan insistente y reiterativa, puede ser fácilmente entendido como inquina manifiesta, una actuación que no es propia de una administración pública.