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La irresponsabilidad de Vox es la mejor noticia para la izquierda

martes 11 de febrero de 2025, 00:00h

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Santiago Abascal, presidente nacional de Vox, condiciona el apoyo de su partido para la aprobación de los presupuestos autonómicos en las distintas comunidades autónomas donde gobierna el PP en solitario a que los ‘populares’ rompan sus pactos con el PSOE en Bruselas. Esta postura resulta, a todas luces, irresponsable y evidencia una estrategia política que confunde agendas y prioridades, dejando claro que la gestión autonómica no es realmente una preocupación para Vox.

Abascal se convierte así en el mejor aliado de la izquierda, pues con su órdago impide que los gobiernos de Baleares, Comunidad Valenciana, Murcia, Castilla y León, Aragón y Extremadura puedan aprobar los presupuestos que les permitan llevar a cabo las políticas que reclaman los votantes de centro derecha, comprometiendo, además, la gobernabilidad con exigencias ideológicas externas a esas comunidades autónomas y a sus parlamentos.

Al exigir una ruptura explícita del PP con el PSOE en el ámbito de la Unión Europea, Vox distorsiona el debate autonómico y polariza aún más el escenario político, contribuyendo con determinación a la ingobernabilidad de las comunidades autónomas y frustrando el cambio que los ciudadanos exigieron en las urnas en mayo de 2023.

Vox distorsiona el debate y contribuye a la ingobernabilidad de las comunidades autónomas, frustrando el cambio que los ciudadanos exigieron en las urnas

La estrategia de Vox es de confrontación total con el PP, buscando crecer electoralmente a costa de los ‘populares’, pero tiene grandes riesgos pues se desatienden flagrantemente las necesidades de los ciudadanos en las comunidades donde Abascal plantea su chantaje inaceptable. Porque dejar sin presupuestos a las autonomías, no perjudica al PP, sino al conjunto de la ciudadanía. En lugar de centrar el debate en los presupuestos, se prioriza un enfrentamiento que puede tener consecuencias negativas para las políticas autonómicas; aunque cada día está más claro que lo que sucede en las autonomías y en los parlamentos autonómicos, a Vox no le interesa en absoluto.

Y este desinterés, proclamado reiteradamente en la propuesta de disolver el Estado de las autonomías, algo que sólo defiende Vox, está detrás de la catarata de dimisiones y abandonos de destacados dirigentes de esta formación. Los políticos electos de Vox se topan con que su opinión no es tenida en cuenta puesto y sólo se espera de ellos que obedezcan ciegamente las órdenes de la dirección nacional, incluso cuando se trata de utilizarles como palanca para la extorsión política.

Tras este nuevo ultimátum de Vox, la presidenta del Govern, Marga Prohens, tiene muy difícil, si no imposible, aprobar unos presupuestos este 2025. Y tampoco puede contar con la formación de derecha radical para llevar a cabo las políticas del cambio, unos socios irresponsables que persiguen la confrontación y no el acuerdo.