La reciente crisis del Govern balear llevó a la presidenta Armengol, tras la remodelación del Ejecutivo, a crear un nuevo cargo, el de delegado del Govern en Madrid con el fin de potenciar las reivindicaciones y financiaciones ante el Gobierno central, una nueva plaza que, sin embargo, aún está sin dueño, y que dependería de Presidencia.
Consultados los lectores de mallorcadiario.com, éstos consideran en un amplio 90'1% que no es necesaria esa figura, contra un escaso 9'9% que sí la considera necesaria.