Victòria Avellà, responsable del área de Salut, Socorros y Emergencias de la organización en Baleares, ha señalado que “los servicios de vigilancia, salvamento y socorrismo en playas son fundamentales para muchos municipios. En Cruz Roja consideramos que es muy importante planificar la gestión de estos servicios de forma adecuada y asignarle los recursos que merece, para garantizar la seguridad de las personas y evitar incidencias”.
En cuanto a los perfiles de las personas atendidas, existen varios tipos. Por un lado, mayores de 65 años; niños y niñas debido a heridas, contusiones leves, golpes de calor o extravios en los arenales; personas con patologías previas o enfermedades crónicas que se ven incrementadas por factores como el efecto de las altas temperaturas o la deshidratación y también personas extranjeras que desconocen el idioma y las condiciones de la playa.
Cruz Roja lleva a cabo su servicio de vigilancia en playas y otras zonas de baño con una atención social y humanitaria más allá de la sanitaria, con el objetivo fundamental de salvar vidas. Todo ello, mediante una labor preventiva e informativa realizando, a lo largo de la temporada, más de 5.746 avisos y recomendaciones preventivas a bañistas y embarcaciones.
Más allá de las asistencias sanitarias o de los rescates de personas, Victòria Avellà apunta que “también se realiza una importante labor de asistencia social como el baño adaptado para personas con movilidad reducida en 4 playas, facilitando el baño a 429 personas con problemas de movilidad, así como actividades medioambientales y de tiempo libre o talleres de primeros auxilios a pie de playa, entre otras”.