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La agonía de la Constitución Española de 1978

Por Gabriel Le Senne
jueves 11 de mayo de 2023, 06:00h

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El Tribunal Constitucional presidido por Cándido Conde-Pumpido ha convalidado la 'Ley Aído' de plazos para el aborto. Lo ha hecho después de ¡trece años! con el recurso en el limbo: ha sido cambiar la mayoría, ¡y el Constitucional funciona a una velocidad nunca vista! ¿Estamos de enhorabuena? No, porque funciona a toda velocidad, pero en sentido contrario al debido: trabaja contra la Constitución.

¿Exageramos? ¿Opinamos, simplemente? No, afirmamos un hecho objetivo. La Constitución establece que "todos tienen derecho a la vida". La doctrina constitucional previa, sentada en la sentencia de referencia, STC 53/1985, que hasta la Ley Aído cita en su Exposición de Motivos, explicaba que tanto la libertad de la madre como la vida del nasciturus son bienes jurídicos a proteger, y que por tanto es preciso un equilibrio ponderado entre ambos.

En 1985, este equilibrio consistió en los supuestos en que no estaría castigado el aborto: malformación, violación, grave riesgo. En la Ley Aído, el equilibrio se trasladaba a los plazos. Pero ahora el Constitucional no sólo considera constitucionales los plazos, sino que establece un nuevo derecho constitucional: el "derecho de la Mujer a la Autodeterminación Respecto de la Interrupción del Embarazo" (las mayúsculas son nuestras). El derecho MARIE. Obviemos por ahora que este derecho en buena (i)lógica 'woke' no debe pertenecer sólo a la mujer, sino también al 'hombre trans' en estado. Sin duda la ponente es wokista, pero estando ocupada en pisotear el Derecho, no ha tenido tiempo de actualizarse.

Lo importante es que no sólo se salta la literalidad del texto constitucional, sino también la doctrina anterior del propio Tribunal Constitucional. Al mismo tiempo, trata de blindar su propia sentencia estableciendo este nuevo derecho, desbordando las funciones del Tribunal, que se limitan a determinar si la Ley es constitucional o no, para asumir las de una cámara legislativa, dictando nuevas normas según su parecer. Sin embargo, según esta forma de proceder, este pretendido blindaje de la doctrina del TC es inútil, pues ahora cualquier sentencia posterior podrá cambiar la doctrina anterior sin ningún miramiento.

Es decir: la doctrina del Tribunal Constitucional se ha convertido en papel mojado. Y con ella, la propia Constitución. Ello se agrava -si cabe- por el hecho evidente de que cada vez existen más jueces dispuestos a vulnerar todos los principios y normas de su profesión. Cada vez vemos más casos en que no se limitan a aplicar e interpretar las normas, sino que están dispuestos a tergiversarlas y forzarlas en favor del poder.

No sé si quienes no son juristas se hacen cargo de la importancia de esto. La Constitución era -empleo ya el pretérito- la base de nuestro Ordenamiento Jurídico. Teníamos un Estado de Derecho, o al menos lo intentábamos. Y en general era así. Pero poco a poco fueron erosionándolo, y ahora el estropicio es tan grande que ya cuesta mantener la ficción.

Es ya ampliamente conocido. Comenzó con Felipe González, con la expropiación de RUMASA y con la reforma de la LOPJ de 1985 entregando el nombramiento del CGPJ a los partidos. Se continuó vaciando la Constitución con sentencias como aquella que interpretó que impuestos confiscatorios, prohibidos por nuestra norma fundamental, eran sólo aquellos del 100%, permitiendo cualquier abuso excepto el robo total y absoluto. Abundaron en ello con el reparto competencial entre el Estado y las autonomías.

Y el partido de la supuesta oposición colaboró dándolo todo por bueno y renunciando a cambiarlo. Lo hemos venido denunciando. Hasta que, en plenas navidades, hace apenas unos meses, con nocturnidad y alevosía, el PP entregó el Tribunal Constitucional a Sánchez de manera inexplicada e inexplicable. Y no de cualquier manera: a Conde-Pumpido como presidente, a ministros y cargos directamente vinculados al Gobierno como vocales.

Tomado el Constitucional, comprobamos ahora cómo se hacen realidad nuestras peores sospechas. Ni disimulan. Las sentencias más tendenciosas se dictan a toda máquina, empezando por las más convenientes para el Gobierno: eutanasia, aborto, educación. Y lo que vendrá. Aunque salga Sánchez, Cándido 'El Malo' seguirá haciendo la vida imposible al que venga. Todas sus leyes serán declaradas inconstitucionales.

Siento traer tan malas noticias, pero ante todo la verdad, y más si es lo único que puede salvarnos. Hacen falta decisiones serias. Reformas profundas y decididas para afianzar la separación de poderes, la representación, los derechos y libertades individuales. Garantizar el cumplimiento de la Constitución. Otros países se han dado cuenta y han rectificado. Italia, Holanda, ahora Chile con Kast, el equivalente a VOX. También ellos se enfrentaban a una crisis constitucional que hacía peligrar la democracia y las libertades. Han dado un volantazo y esperemos que les baste. ¿Despertarán a tiempo los españoles?

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