En la Operación Biltong -que recibe el nombre de un tipo de carne seca originaria de la cocina sudafricana y con un olor y sabor muy especiales- ha desmantelado un sistema por el que esta carne se distribuía en locales de toda la isla, incluidos hoteles, colegios, residencias y restaurantes de todo tipo, incluído de alto standing. En total, se han detenido a tres personas: el dueño de la empresa y los dos encargados. Todos ellos, tras prestar declaración, han quedado en libertad con cargos.
La mayor parte del género intervenido y retirado del mercado es carne congelada y caducada, en algunos desde hace más de tres años. En una de las partidas de la carne que analizó uno de los clientes a os que servían se comprobó que estaba contaminada por salmonella.
Tras recibir una primera denuncia, Policía y conselleria realizaron una primera inspección conjunta el pasado 8 de marzo y en ella, pudieron constatar que los arrestados cambiaban y falsificaban las etiquetas originales, descongelaban los productos cárnicos en agua caliente que eran almacenados sin reunir unas mínimas condiciones sanitarias, llegando a añadir vísceras y sangre de cerdo a la carne picada para aumentar su peso o volver a congelar y vender productos ya devueltos.
Los tres están acusados de varios delitos contra la salud pública, contra los derechos de los trabajadores, falsedad documental y delito contra la seguridad social.
CARNE, LATAS Y OTROS PRODUCTOS
Las investigaciones se iniciaron a principios del mes de marzo. Los agentes tuvieron conocimiento que una empresa cárnica, ubicada en el Polígono de Marratxi, que pudiera estar incumpliendo la normativa sanitaria sobre la distribución y almacenaje de alimentos además de atentar contra los derechos de los trabajadores. Los agentes realizaron un mínimo de siete visitas a las instalaciones de la empresa cárnica así como a proveedores y a establecimientos clientes de la misma.
En la investigación se tomó declaración a 20 personas. En uno de los registros de la nave propiedad del empresario, se localizó una cámara de congelación que contenía más de 30.000 kilos de carne congelada caducada, modificada, manipulada, sin identificación o sin trazabilidad. Así mismo se hallaron numerosos productos alimentarios como latas en conserva, salmón ahumado, pulpo cocido y otros comestibles cuya fecha de caducidad se encontraba vencida, en algunos casos desde hacía 3 años.
DENUNCIA DE LOS TRABAJADORES
La investigación se inició a raíz de una denuncia de los trabajadores. Precisamente, los detenidos están acusados de un delito contra los trabajadores, que percibían salarios de entre 600 y 900 euros por jornadas de 6 de la mañana a 4 de la tarde de lunes a sábado, sin estar cotizando, o dados de alta únicamente por 12 horas semanales. La empresa cuenta con una plantilla de 7 trabajadores, además del jefe, que ha sido detenido junto a dos empleados, todos ellos de nacionalidad española y de edades comprendidas entre los 30 y los 40 años.
Debido a la investigación abierta, se ha decretado la suspensión de actividades, precintándose los congeladores e inmovilizándose unas 50 toneladas de géneros. Actualmente, la actividad sigue suspendida. Los investigadores calculan que estas prácticas se han venido desarrollando, al menos, durante un año.