La decisión de inmovilizar al animal se adoptó después de que los agentes de la Policía Montada, bajo la supervisión del personal veterinario del Centro Municipal de Protección Animal de Son Reus (CSMPA), realizaran una inspección completa del ejemplar y de la calesa, en la que se detectaron numerosas anomalías. Todo ello, después de recibir el aviso de un ciudadano.
El Ayuntamiento de Palma ha explicado en una nota que se detectó una extremada suciedad y que la extremidad anterior izquierda del caballo no estaba protegida por ningún tipo de herradura.
En relación a la calesa, se detectó óxido y suciedad acumulada, y la matrícula registraba signos de haber sido manipulada. Los agentes también confirmaron que el conductor estaba prestando el servicio sin disponer del correspondiente cuadro de tarifas, ni tampoco libro de reclamación ni la documentación reglamentaria obligatoria.
Por ello, los inspectores decidieron que el caballo quedara inmovilizado en su cuadra de procedencia.
Esta actuación se inició a raíz de la llamada telefónica de un ciudadano que observó el mal estado del animal, ha apuntado el consistorio.