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Hay que frenar el alarmante aumento de agresiones al personal sanitario

sábado 22 de marzo de 2025, 00:00h

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Un nuevo incidente violento en un hospital de Palma, donde un paciente de 24 años agredió físicamente a dos profesionales sanitarios tras recibir su valoración médica, es vuelve a sacudir a la opinión pública y pone sobre la mesa una preocupante realidad: la creciente violencia que sufre el personal de salud. Este episodio no es un caso aislado y refleja una tendencia preocupante que afecta tanto a la integridad de los profesionales como al funcionamiento del sistema sanitario público.

Según datos de la Policía Nacional, en 2024 se registraron 406 denuncias por agresiones a personal sanitario, lo que representa un incremento del 28% respecto al año anterior. Es significativo que el 70% de estas agresiones fueran verbales, mientras que el 30% correspondieron a agresiones físicas. Este aumento de agresiones pone en riesgo la seguridad de médicos, enfermeras y demás personal sanitario, pero también, y esto es muy importante, deteriora la calidad de la atención médica que reciben los pacientes. La violencia en el entorno sanitario genera un clima de tensión e inseguridad que puede afectar la toma de decisiones clínicas y la relación médico-paciente.

Es preciso que, además de las acciones penales, se implementen sanciones económicas para aquellos usuarios que incumplan sus obligaciones

En este contexto, es preciso que, además de las acciones penales correspondientes, se implementen sanciones económicas severas y contundentes para aquellos usuarios que incumplan sus obligaciones y atenten contra la integridad de los profesionales o los recursos materiales del sistema de salud. Estas medidas punitivas deben ir acompañadas de campañas de concienciación dirigidas a la población, enfatizando la importancia del respeto y la colaboración mutua en el ámbito sanitario. E informando de las consecuencias de cualquier acto inadecuado contra la dignidad de los profesionales que velan por la salud de los usuarios, algo que de ningún modo la Administración puede tolerar.

Los sindicatos y colegios profesionales han manifestado su preocupación ante esta problemática y exigen medidas de protección más efectivas para el personal sanitario. La implementación de protocolos de seguridad, la formación en manejo de situaciones conflictivas y el refuerzo de la seguridad en centros de salud son acciones necesarias para garantizar un entorno laboral seguro.

Es responsabilidad de todos condenar con firmeza cualquier acto irrespetuoso, violento o intimidatorio hacia los profesionales de la salud. Ellos dedican su vida al cuidado y bienestar de la sociedad, y merecen desempeñar su labor en condiciones de respeto y seguridad. Solo a través de una respuesta conjunta y decidida se podrá frenar esta escalada de violencia.