La baja incidencia de la pandemia en Formentera y la progresiva normalidad social y económica que se ha ido instaurando en la isla han impulsado tanto al Govern como al Consell a defender el anticipo de la instauración de la fase II, aunque para ello se deberá esperar a la autorización definitiva por parte de Sanidad.
Como se recordará, Formentera fue uno de los pocos territorios del Estado que accedió directamente a la fase I cuando el Gobierno aprobó el actual plan de desescalada. Esta medida fue aplicada también en otros tres territorios insulares, aunque en este caso pertenecientes al archipiélago canario: El Hierro, La Gomera y La Graciosa.
Posteriormente, a la semana siguiente, el Govern presidido por Francina Armengol solicitó que también Menorca e Ibiza accedieran a la fase I antes del 11 de mayo, día previsto inicialmente para el cambio de etapa en aquellas comunidades autónomas y provincias en que el Ministerio de Sanidad apreciase que existían las condiciones sanitarias y asistenciales precisas para avanzar en la desescalada.
Sin embargo, al final, tanto Menorca como Ibiza tuvieron que esperar a la fecha inicialmente establecida, el 11 de mayo, para entrar en la fase I, juntamente con Mallorca y el resto de territorios seleccionados por el departamento que preside Salvador Illa.