¿Qué recuerda de su época laboral inicial como mecánico en París y luego en Londres?
Para mí fue una época muy buena, porque aprendí tres cosas muy importantes. En primer lugar, empecé a aprender mecánica, que lógicamente aún no sabía. Además, aprendí también el francés y el inglés. Pero sobre todo lo más importante que aprendí entonces fue a espabilarme yo solo, porque mis padres estaban aquí en Mallorca y yo estaba solo allá. Esa fue la mejor lección de aquella época de mi vida, de mis nueve meses en París y de mis seis meses en Londres.
Y después volvió a Palma para hacerse cargo de la dirección del taller de la empresa familiar...
Así es. Ya cuando había acabado mi último año en el instituto vi que quería ser empresario y hacerme cargo de la empresa de mi padre. Por ese motivo, había tenido el citado aprendizaje previo de mecánica en París y en Londres. Además, sabía que el conocimiento del francés y del inglés también sería bueno para la empresa.

¿Qué supuso el traslado de la empresa al Polígono de Son Castelló en 1971?
Fue un cambio muy importante, pues pasamos de tener un taller en la calle Josep Rover Motta de unos 1.000 metros cuadrados a un taller en Son Castelló de unos 2.000 metros cuadrados, completamente diáfano. Mi padre tuvo visión de futuro y se dio cuenta de que era necesario ese cambio de ubicación. En el polígono, inicialmente adquirimos un espacio con una superficie total de unos 6.500 metros cuadrados, que luego ampliamos adquiriendo unos 10.000 metros cuadrados más. Todo ello nos permitió poder seguir creciendo, algo que no hubiera sido posible en nuestra primera ubicación.
"Mi padre tuvo visión de futuro y se dio cuenta de que era necesario el cambio de ubicación a Son Castelló"
¿Un negocio familiar exige una mayor implicación a todos los niveles?
Efectivamente. En ese sentido, creo que hay una gran diferencia entre trabajar en un negocio familiar propio y hacerlo como asalariado en una empresa ajena. Así, cuando trabajas en una empresa que no es tuya, trabajas sólo por un sueldo; mientras que cuando lo haces en un negocio que es tuyo, trabajas no sólo por un sueldo, sino también para hacer que tu empresa familiar sea cada vez más grande.
¿Qué aprendió de su padre?
Mi padre me enseñó que debíamos ser conscientes de que no teníamos horas, que lo importante era trabajar y que teníamos que hacerlo bien, siempre pensando en el día de mañana. Recuerdo una frase de mi padre que resume un poco lo que le he dicho: "Ahora tienes que trabajar para vivir, porque si haces tu trabajo bien, llegará un día en que podrás vivir sin trabajar". Y eso se acabó convirtiendo finalmente en realidad. Yo ahora ya no trabajo y vivo bien, porque durante muchos años trabajamos muy duro.
¿Y qué ha enseñado usted a su vez a sus cuatro hijos?
Bueno, ya desde que eran pequeños siempre hablábamos de coches en casa. Mis hijos oían hablar de coches almorzando, merendando y cenando —sonríe—. Después, lo que he enseñado a mis hijos ha sido que si entraban a trabajar aquí, tenía que ser porque les gustase, porque así lo quisieran y no por obligación. De hecho, mi hija Esther empezó teniendo un gimnasio y posteriormente comenzó a trabajar en nuestra empresa familiar. A medida que los cuatro iban entrando, también les decía que se tenían que llevar bien, que no tenían que estorbarse y que entre todos debían conseguir lo que de hecho han conseguido. Piense que la empresa ha pasado de tener una concesión de DKV a tener una veintena de marcas en la actualidad.
"Si yo no hubiera tenido a mis hijos trabajando en Autovidal, ya habría vendido la empresa"
Son unos muy buenos consejos...
La verdad es que si yo no hubiera tenido a mis hijos trabajando aquí, ya habría vendido la empresa, porque un negocio familiar es para dejarlo a tus hijos, no para poner a un gerente externo para que lleve la empresa. Además, un gerente de esas características no pensará igual que tus hijos, por muy bueno que sea.

Su lema ha sido siempre "servicio, servicio, servicio". ¿Es tan importante en una empresa de automoción?
Sí, lo es. Mire, nosotros dependemos de los clientes. Tenemos que servirles cuando les vendemos un coche, pero sobre todo cuando tienen un problema con el coche. De hecho, si bien se venden cada vez más vehículos por Internet, lo que no podrá hacer nunca Internet es arreglar esos vehículos cuando se rompan —sonríe de nuevo—, pues seguirá siendo necesario ir a un servicio técnico. Si ya antes era importante un buen servicio, hoy es imprescindible. Sin un buen servicio, una empresa de automoción no puede ya aguantar en la actualidad, por lo que quebrará seguro.
¿En qué han cambiado los coches en estas últimas décadas?
Han cambiado en varias cosas, por ejemplo por lo que respecta al aire acondicionado, que en los años setenta era un extra en todos los coches. Hoy, en cambio, el vehículo más barato lo lleva ya de serie. Lo mismo ocurre con los equipamientos, que hace unas pocas décadas eran completamente austeros, en especial en modelos como el del Seat 600. Aun así, también es cierto que los coches de alta gama cuentan todavía hoy con algunos extras específicos.
"Esta ha sido la peor crisis, porque en las dos anteriores al menos pudimos tener las puertas abiertas. En este caso, en cambio, tuvimos que cerrar un tiempo y luego reabrir poco a poco, con una parte del personal en ERTE"
¿Destacaría algo más en ese sentido?
Sí, añadiría que hay dos grandes diferencias entre los vehículos de hoy y los de antaño. La primera gran diferencia está en la seguridad, pues actualmente hay toda una serie de ayudas a la conducción que van encaminadas a favorecer la conducción autónoma. La segunda gran diferencia tiene que ver con la creciente complejidad técnica de los vehículos. Antes, un mecánico te podía arreglar el coche con un destornillador y una llave inglesa. Ahora, un mecánico debe tener una formación específica en electrónica, porque sin esos conocimientos no se puede arreglar ya ningún coche. Le pondré otro ejemplo. Antes, aquel mismo mecánico escuchaba el motor del coche y sabía si fallaba o no. Ahora, es necesario conectar el vehículo al "star diagnosis" para que haga un completo chequeo de todo. En definitiva, hoy es necesaria una formación mucho mayor.
¿El futuro es ya sólo para los vehículos eléctricos?
A largo plazo, creo que el futuro es efectivamente el coche eléctrico, pero aún queda un dilatado camino por recorrer. Así, si bien a partir de 2025 ya no podremos vender coches diésel, todavía podrán seguir funcionando. Por otra parte, el coche eléctrico tiene en mi opinión dos problemas graves en estos momentos. El primer problema es el precio, pues ahora mismo es entre un 50 por cien y un 70 por cien más caro que un coche de gasolina. El segundo problema es la falta hoy de más cargadores. En ese sentido, será necesario encontrar un modo para que pueda haber unidades en cada esquina y para que además carguen en sólo quince o veinte minutos.
¿Qué ha sido lo mejor y lo peor que ha vivido en estos años como empresario?
Empezaré por lo malo, que fueron las tres crisis que tuvimos, en 1991, en 2008 y la actual por el coronavirus. Lo peor de esas crisis no fue que tuviéramos pérdidas, sino que tuve que despedir a muchos empleados, a pesar de que eran muy buenos profesionales. Por desgracia, para que la empresa pudiera sobrevivir, no me quedó más remedio que reducir personal. Por lo que respecta a lo mejor que he vivido en estos años, sin duda ha sido poder tener a mis cuatro hijos en la empresa, porque como le he comentado hace un momento, de no haber sido así, Autovidal ya no existiría.
"La gente está ahora más dispuesta a alquilar que a comprar"
¿Cómo les ha afectado la crisis del coronavirus?
Esta ha sido la peor crisis, porque en las dos anteriores al menos pudimos tener las puertas siempre abiertas. En el caso de la pandemia, en cambio, tuvimos que cerrar durante un tiempo y luego reabrir además poco a poco, con una parte de nuestro personal en ERTE. A ello habría que añadir que si mucha gente no tiene hoy trabajo, es más difícil que lleve su coche a arreglar o que compre uno nuevo. Esta crisis está siendo también la más larga, aunque la situación ha mejorado un poco en estos últimos meses.
¿De algún modo es necesario entonces seguir reinventándose?
Así es. Por una parte, la forma de arreglar los coches indiscutiblemente cambiará, porque los coches eléctricos no tendrán las mismas averías que los coches a gasolina o a gasoil. Ello nos obligará a adaptarnos y a contar con mecánicos especializados. Por otra parte, la adquisición de un coche ha pasado de ser mayoritariamente al contado o financiada para ser ahora muchas veces a través de "leasing" o "renting", unos sistemas que antes sólo utilizaban las empresas. En ese contexto, estamos haciendo cada vez más "rentings" a particulares. Los conceptos van cambiando, por eso hoy la gente está más dispuesta a alquilar que a comprar.
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