Representantes de un grupo de trabajadores del ambulatorio de El Carme, en Palma, han presentado más de 1.700 firmas, recogidas en los últimos 15 días, al Ib-Salut para que no se lleve a cabo el traslado de las dependencias y de sus 21 consultas al Hospital General.
Según han explicado los autores de esta iniciativa, los trabajadores que han firmado este escrito piden que se suspenda el traslado, puesto que, en su opinión, supondrá un "empeoramiento" tanto en la atención a los pacientes como de las condiciones de acceso al centro. Entre otras cuestiones, el personal ha recordado que para acceder al Hospital General de Palma hay que subir una cuesta empinada o bien escaleras, y que no existe ninguna línea de la EMT que comunique con este emplazamiento, además de la falta de espacios disponibles para el estacionamiento de vehículos.
En nombre de los profesionales del ambulatorio, tanto los sanitarios como los no sanitarios, la portavoz del colectivo, Begoña Sánchez, ha lamentado la falta de información sobre el proceso, cuyas primeras noticias se conocieron el pasado 30 de octubre. Según Sánchez, este próximo viernes 4 de diciembre será, si se cumplen las previsiones, el último día de actividad en El Carme, y, de hecho, ya hay consultas fijadas en las dependencias del Hospital General para el 9 de diciembre, con la intención, de acuerdo con la portavoz de los trabajadores, de que el 14 del mismo mes el centro "esté a pleno rendimiento".
UN ESPACIO MUCHO MÁS REDUCIDO
El personal de El Carme lamenta que el traslado supone renunciar a un
espacio con cuatro plantas, salas de espera con ventilación y amplias consultas y que reúne, según entienden estos profesionales, las condiciones adecuadas para seguir atendiendo pacientes en un momento marcado por las
medidas sanitarias de la Covid 19. Por el contrario, la persepectiva en el Hospital General es tener que trabajar en un espacio mucho más reducido que se ha situado en una
zona del antiguo quirófano del Hospital General, que ha sido convenientemente reformada.
Los trabajadores han criticado que, en el nuevo emplazamiento, las consultas son más pequeñas, circunstancia que
obligará a espaciar las citas presenciales con los pacientes, con el consiguiente aumento de las listas de espera. Además, según apunta el colectivo,
solo habrá un baño, que deberán compartir usuarios de ambos sexos y también las personas con movilidad reducida, y todo ello en unas consultas que diariamente atienden a centenares de pacientes.
A todo ello hay que añadir, siguiendo la argumentación de estos profesionales,
la escasa amplitud de los vestuarios y el hecho de que no existan taquillas suficientes para todo el personal, que suman, en conjunto, más de 70 trabajadores.
Igualmente, los miembros del personal del ambulatorio El Carme han lamentado que la única respuesta que han recibido por parte del Ib-Salut a la hora de justificar el traslado es el
mal estado de este edificio situado en Las Ramblas. Sin embargo, los profesionales culpan de esta situación a la propia Administración sanitario, ya que, siempre según su versión,
no se han cubierto las inversiones necesarias en este equipamiento desde el año 2000.