Sufrimos más de estupidez que de maldad, aunque paradójicamente nuestra estupidez nos escandalice y asuste mucho más que nuestra maldad. El cerebro humano a pesar del proceso de hominización- muy pocos miles de años- conserva y posee un primitivismo atávico que condiciona muchas de nuestras conductas violentas. Como decía Buda “el odio no vence al odio, solo el amor vence al odio”.
Debajo de la maldad hay muchas veces desarrollos psicológicos aberrantes o anómalos, como dice el prestigioso psicoanalista grupal, Jose Maria Ayerra.
La violencia es un problema de entendimiento, es el resultado de una carencia de evolución. Cuánto nos cuesta entender y aceptar nuestras limitaciones. Como dicen en mi pueblo cuánto nos cuesta comprender que no meamos colonia, que descendemos de un mono asesino. No existe el adn la hijoputez. Nacemos agresivos pero aprendemos a ser violentos y que yo sepa ,nadie elige donde nace y en qué familia se realiza la crianza.
Por otra parte, la tribu de carenciados, enanos mentales y envidiosos y de-sustanciados tóxicos que se dedican a des-pellejar al prójimo no mengua. Todos estamos satelizados por personajes con moral liliputiense y minimalista. De hecho son personajes que dedican mucho tiempo en proyectar sobre los demás su medianía, su complejitis y su mediocridad vital.
Hoy nadie se libra de semejante fauna social.
La rumoropatia, auténtica pandemia social alcanza su máxima excelencia. Nuestra carencia evolutiva hace que seamos animales que humillamos, expertos en destruir la esperanza y en disfrutar inmensamente denigrando a otras personas y por supuesto a nosotros mismos.Por supuesto la humillación está inextricablemente unida al ansia de vengarse.
Pero nunca hay que olvidar que uno hace lo que puede con lo que tiene y teniendo en cuenta el momento y el contexto determinado. No es la muerte lo que tenemos que temer sino una vida con des-amor. ¡Cuantas cosas hacemos los seres humanos para que nos quieran y nos reconozcan! .Incluso hacer daño.
Qué poco apreciamos nuestra vida y la de los demás cuando esta se encuentra vacía o llena de situaciones traumáticas y persecutorias .En el guión vital y biográfico del agresor siempre encontraremos carencias, familias desintegradas, duelos patológicos, ausencia de cariño, abrazos y un ambiente familiar negativo.
Como dice Ayerra "hay personas violentadas por las circunstancias de su vida que se instalan en la violencia como la única manera de sobrevivir-ya que no de vivir- y parasitados por la envidia, el odio, el resentimiento, la desconfianza hacia sí mismos y hacia los demás, añadido a un profundo miedo a la vida y la muerte, que como telón de fondo, lo contamina todo".
Estas son una de las claves que nos permiten deconstruir y comprender el fenómeno de la violencia en el contexto social actual.