¿Cuáles son las funciones de la Mallorca Film Commission?
Por un lado, informar, asesorar y apoyar a los productores, tanto locales como nacionales e internacionales, que quieren rodar en nuestro territorio. Por otro lado, promocionar nuestras localizaciones en los mercados de cine y televisión internacionales para atraer producciones para acá. Hay también un trabajo de captación muy directo con productores, a través de invitaciones a conocer nuestra isla. Además, apoyamos de forma muy intensa al sector local, así como también eventos, muestras, festivales de aquí como el Atlántida o el Evolution, seminarios, talleres y jornadas de formación. En definitiva, apoyamos todo lo que contribuye a que el sector audiovisual vaya mejorando sus capacitaciones, sea más competitivo y tenga más posibilidades de proyectar su trabajo hacia el exterior.
¿Más allá del Atlántida o del Evolution, necesitaría Palma otro festival que diera a conocer más la ciudad?
Es verdad que durante mucho tiempo los festivales de cine han sido un factor de proyección muy fuerte de las ciudades en los que se hacían, como por ejemplo Berlín, Cannes, San Sebastián, Moscú o Toronto. Eso corresponde a un modelo de festivales que viene de los años cincuenta y sesenta, cuando el cine era un fenómeno de masas. Fue en esa etapa cuando se crearon los festivales de clase 'A', como el de San Sebastián. Luego, con el tiempo, se fueron creando en España festivales como la Seminci en Valladolid, el Festival de Málaga para el cine en español o el de Sitges para el cine de género. Hoy prácticamente cada ciudad de tamaño medio tiene su festival. Palma lo ha intentado en varias ocasiones, pero quizás el asunto que más complicado resulte aquí sea el de la financiación.
"Mallorca necesita ponerse en línea con la demanda que el mercado audiovisual está pidiendo"
¿Es qué sentido lo dice?
En otros territorios, se considera que un festival de cine forma parte de la promoción turística y por ello hay una gran inversión de la ciudad, de la provincia o de la región en ese ámbito, mientras que aquí esas inversiones siempre se han destinado al producto turístico propiamente dicho. Es decir, no se ha buscado asociar el turismo al cine, sino directamente promocionar el turismo desde el propio turismo, centrándose en el paisaje, el mar y las playas. Eso ha hecho hasta ahora bastante complicado que un festival consiguiera aquí los recursos suficientes, tanto públicos como privados, para llegar a alcanzar un cierto volumen.
¿Cuántas consultas atiende al año la Mallorca Film Commission?
Tenemos un teléfono y un e-mail a través de los cuales contestamos dos o tres peticiones de información por día. Por tanto, llegamos a atender entre 600 y 700 consultas al año, de las cuales luego se convierten en rodajes a lo mejor entre 200 y 250, incluidos 10 o 12 rodajes grandes. La repercusión mediática de estos últimos es, por supuesto, mayor que la de las pequeñas producciones publicitarias y los cortometrajes. Por otra parte, en las grandes producciones hay siempre un trabajo conjunto entre las empresas productoras y diversas 'film commissions' a la vez, que pueden ser por ejemplo las de Mallorca, Andalucía, Cataluña o Canarias, ya que hay rodajes internacionales que necesitan al mismo tiempo contar con un desierto, una ciudad moderna o una carretera con una recta de tres kilómetros.
"Apoyamos todo lo que contribuye a que el sector audiovisual vaya mejorando sus capacitaciones, sea más competitivo y tenga más posibilidades de proyectar su trabajo hacia el exterior"
¿Las condiciones para rodar en Mallorca son las idóneas?
En la isla hay empresas de una dimención y una calidad media-alta, así como profesionales con un nivel muy alto de preparación, que hablan muchos idiomas y tienen experiencia en rodajes. En ese contexto, desde la Mallorca Film Commission creamos las condiciones para que se pueda rodar más aquí, hoy muy por debajo de lo que querríamos. Uno de los problemas que existen es que el sistema de solicitud y obtención de permisos de rodaje es muy lento y confuso, pues pasa por tres o cuatro instituciones, que cobran tasas diferentes y superpuestas unas a otras. Nosotros lo que intentamos es aligerar, unificar y simplificar los procedimientos.
¿Hay hoy en la isla suficientes profesionales para poder cubrir todos los rodajes?
Tenemos una base de profesionales que permitiría tener en paralelo, simultáneamente, dos grandes producciones a la vez. Ahora bien, para la próxima primavera hay ya demanda para cuatro producciones de esas características, en concreto, tres series y una película. Ello implica que va a haber demanda para muchos más profesionales de los que hay. Eso ya ha ocurrido antes en algunos otros momentos, cuando se han llegado a producir en un mismo día ocho rodajes, lo que ha obligado a empresas como Palma Pictures a contratar profesionales de otros sitios. Por ello, en Mallorca ya nos estamos planteando cómo apoyar la formación de personal cualificado a nivel local.
"Tenemos un teléfono y un e-mail a través de los cuales contestamos dos o tres peticiones de información por día"
¿Cuántos platós existen actualmente en Palma?
Hay dos platós, uno de Palma Pictures y otro que está hoy en desuso como tal en el Parc Bit. En caso de que ese segundo plató se recuperase y se llegase a ampliar, podría ser el germen de una 'media city' o 'ciudad de la imagen'. La demanda de platós es hoy muy fuerte en España. En ese contexto, pienso que los territorios que no tengamos capacidad de ofrecer, además de magníficas localizaciones exteriores, unas instalaciones físicas sólidas, nos iremos quedando fuera de juego. Mallorca necesita ponerse al día y ponerse en línea con la demanda que el mercado audiovisual está pidiendo.
¿No existe el riesgo de invertir ahora mucho en instalaciones y que luego haya un frenazo en los rodajes?
Es cierto que estamos viviendo algo que alguna gente piensa que es una burbuja a medio plazo. En ese sentido, deberíamos preguntarnos si hay espectadores suficientes para ver las producciones de Netflix, Amazon, HBO, Apple, Disney o Viacom, y también si esos espectadores querrán pagar por ello. Nadie lo sabe. Ahora mismo, la demanda es muy fuerte, si bien es posible que de aquí a unos años se estabilice. Pero no por eso hay que dejar de hacer cosas para intentar consolidar esta industria en Mallorca. Por otra parte, las películas chinas se están empezando ahora a rodar fuera, lo que puede implicar que dentro de unos años el cine asiático sea el gran motor de la producción.
Ustedes defienden los incentivos fiscales en el ámbito del cine...
Sí, es así. Mire, las películas van a donde encuentran las mejores condiciones. Hay una parte de esas condiciones que son logísticas y administrativas, pero hay otras muy importantes que son económicas. Aquí en España hemos llevado varios años de retraso con respecto a otros países como Francia, Alemania, Italia o Croacia en temas de incentivos fiscales a la producción. Gracias a la presión de las 'film commissions', se consiguió en 2015 que el Gobierno asumiera un compromiso para un incentivo inicialmente del 15%, que después, hace dos años, subió al 20%, que es lo que provocó el gran flujo de producciones que hay ahora. Si no hubiera habido esos incentivos, probablemente no se hubieran rodado en España "Cloud Atlas" o "Exodus". Ahora querríamos poner esos incentivos al 30% y ponernos en línea con países de nuestro entorno.
"A nivel de rodajes y de estrenos se está viviendo algo que alguna gente piensa que es una burbuja a medio plazo"
Mirando hacia el futuro, ¿cree que desaparecerán algún día las salas de cine?
Yo creo que el cine es el contenido que está en una pantalla. Para mí, el cine no se pierde por el hecho de que desaparezcan salas de cine, por más que los cinéfilos lamentemos que se pierdan. Se ha pasado de grandes concentraciones de masas delante de una pantalla, que fueron los cines, a una gran distribución de pantallas, para que cada espectador la tenga en su casa. De hecho, ya cuando apareció la televisión, décadas atrás, empezó el declive de las salas, que se ha acentuado ahora de forma enorme con la digitalización. Yo creo que en el futuro es posible que se mantengan tres o cuatro cines, que programarán películas muy espectaculares para jóvenes, así como salas más cercanas a lo que sería una filmoteca, que son las salas de autor, como por ejemplo Cine Ciutat en Palma. Lo único que es seguro es que el futuro será audiovisual.
Por cierto, ¿cuáles son sus directores favoritos?
Soy muy de Quentin Tarantino y de Jim Jarmusch. También me gustan mucho directores como Ken Loach o Roland Joffé. De Alfonso Cuarón me encantó, por ejemplo, su última película, "Roma". Me gusta un cine que probablemente no es el cine de gran formato. Paradójicamente, trabajo en un entorno que trae ese tipo de cine, pero a mí me gusta más el otro —sonríe—. Por otra parte, me encantó que se rodase en Mallorca "Cloud Atlas", porque soy un gran seguidor de los hermanos Wachowski. Del cine del pasado citaría a John Huston y a Stanley Kubrick, así como también el cine de autor americano o la Nouvelle Vague. Entre los españoles, me gustan mucho Agustí Villaronga y Alberto Rodríguez, así como algunas cosas de Alejandro Amenábar. Y me gustó muchísimo la última película de Pedro Almodóvar, "Dolor y gloria".