Transcurridos dos meses desde que se decretó el estado de alarma, ¿cuál es su principal preocupación hoy?
En esta comunidad gracias a la responsabilidad de los ciudadanos y al trabajo de los trabajadores públicos y privados, podemos decir, con tranquilidad pero con la responsabilidad que ello exige, que tenemos la pandemia controlada. Ahora la máxima preocupación es la situación que se deriva de esta crisis sanitaria, que es una situación económica enormemente complicada.
¿Qué motivos cree que han facilitado que Baleares haya sido una de las comunidades con menos incidencia de contagios?
Soy absolutamente sensible con la situación de otros territorios, pero creo que hay cosas que nos han ayudado. Una es que fuimos donde se produjo el segundo caso a nivel español, después de Canarias, y eso dio tiempo al servicio sanitario a empezar a hacer la búsqueda de casos y contagios, lo que nos ayudó a planificar mejor. Otra cosa que nos ayudó es que cerramos aeropuertos y puertos y no tuvimos los movimientos masivos de personas contagiadas que hubo en la Península. Cerrar aeropuertos y puertos nos ayudó a tapar la entrada de la enfermedad. Y además tenemos un equipo de profesionales excelente, la sanidad pública y privada en buenas condiciones para hacer frente a la epidemia, y hemos sabido derivar a atención primaria y atención domiciliaria para no colapsar los servicios hospitalarios. Y luego también es verdad que la epidemia no nos ha atacado tanto como a otros territorios. Hemos tenido esa suerte dentro de la desgracia.
"Hay que tener actividad económica este verano. Con el decreto estamos ayudando a la gente a que sus actividades empresariales se puedan actualizar con la nueva realidad"
Aparentemente controlado el aspecto sanitario, ¿está preparada la sociedad balear para las consecuencias económicas de la crisis?
En primer lugar, no hay que relajarse. La inversión sanitaria sigue siendo fundamental. Tenemos que seguir invirtiendo mucho en nuestra sanidad pública, porque hay que estar preparados para un nuevo contagio, porque seguramente lo habrá, ya que a nivel mundial está sucediendo. Hemos de tener preparado todo el sistema para buscar los contactos y evitar que se nos saturen las urgencias y las UCIs. Si lo conseguimos, iremos conviviendo con esta enfermedad hasta que surja la vacuna. Eso es lo que hemos de aprender como sociedad, y protegernos de forma individual y de forma colectiva. Ante la situación económica que nos viene, como gobierno hemos tratado de ser muy honestos y muy sinceros con la población. Tengo la suerte de gobernar a una ciudadanía que es absolutamente responsable y madura para entender lo que está sucediendo. Y lo que está sucediendo es que esta crisis, que es sanitaria, es debida a un virus terrible que ha paralizado medio mundo. Esa es la realidad. Y nosotros que somos una economía que vive muy ligada al turismo, cuando se te paraliza el mundo, se te paraliza el turismo. Eso es tan obvio que la gente lo entiende muy bien. A partir de ahí, fuimos transparentes al decir que si no hacemos nada podemos tener una caída del PIB del 30 por ciento. Eso significa una comunidad autónoma con un nivel de desempleo altísimo, y pasar de ser una de las comunidades con menos paro de España a ser de las que van a ir peor.

En este punto, ¿qué papel juega el decreto para la reactivación económica?
Ese pacto tiene tres patas: una es las instituciones (consells insulars, ayuntamientos a través de la FELIB y Ayuntamiento de Palma, con quienes me he estado reuniendo cada semana una o dos veces); otra, los agentes sociales y económicos, como CAEB, Pimem, UGT, CCOO, que representan esa mesa de diálogo social, y la tercera, los partidos políticos. Y a partir de ahí, tomar decisiones. Soy consciente de que si no tomamos ninguna decisión la situación económica en Baleares puede ser muy mala, y por eso hemos tomado una solución que es la de ir a un pacto de reactivación económica amplio junto con las instituciones públicas, intentando que cada euro público fuera invertido de forma muy eficiente, y hay que hacer un instrumento normativo para agilizar todas las políticas que van en el pacto de reactivación económica. Ese instrumento normativo es el decreto ley que activa una parte de la economía fundamental por si hay una caída en picado de la economía. Vamos a intentar recuperar lo que podamos de julio, de agosto, septiembre, octubre... Pero lo que está perdido, perdido está. Y esto significa un grave deterioro para las economías privadas y públicas de esta comunidad autónoma. Entonces, si caemos en picado vamos a intentar también subir de una forma muy exponencial, para lo que hay que tener actividad económica este verano. Y por eso hemos aprobado el decreto ley, que va en la línea de la economía sostenible que entendemos en la agenda 2030, y que va en la línea de activar esos proyectos que, tal vez por la lentitud burocrática de las administraciones, están mucho tiempo para ponerse en marcha. Hay que activarlos en verano porque hay que hacer posible que mucha gente que hubiera ido al sector de hostelería pueda ir a otros sectores a trabajar, y no perdamos esos puestos de trabajo y esa posibilidad de modernizar nuestro sistema productivo para encontrarnos en mejores situaciones cuando podamos hablar del post-covid.
"¿Debate interno? Hemos acordado un decreto ley del Govern por unanimidad y sin demasiado problema"
¿Hubo tanto debate interno y criticas de los socios como se ha dicho?
Llevábamos más de un mes trabajando en este decreto ley. Hemos escuchado propuestas de partidos políticos, de la misma manera que de los consells insulares o los ayuntamientos, y obviamente de los partidos del Govern, o, mejor dicho, no de los partidos, sino de las consellerias del Govern, que son las que han trabajado intensamente en este decreto ley. Y hemos acordado un decreto ley del Govern por unanimidad y sin demasiado problema. Esa es mi sensación. Hemos trabajado intensamente en el Govern, escuchando a todos los sectores sociales. Una parte fundamental es la parte de la agilización administrativa, no solo en la parte más mediática, que es la turística, sino en lo que hace referencia a la declaración responsable, y la confianza que se da al ciudadano para activar la economía. Y eso afecta tanto al privado que tiene una reforma en su casa y que está pendiente de la licencia, que la podrá activar de forma rápida, el que tiene un restaurante y que quería vender comida a domicilio pero no podía porque su licencia solo le permite vender en su restaurante, y ahora con la declaración responsable podrá hacerlo. Por tanto, estamos ayudando a la gente a que sus actividades empresariales se puedan actualizar con la nueva realidad. También de agilización de las subvenciones públicas, sobre todo de lo que es el tercer sector. Es un decreto ley muy potente en temas que afectan mucho a la ciudadanía. Mi sensación es que dentro del Govern todo el mundo entiende la situación que estamos viviendo en Baleares y que hay que tomar decisiones de cierta altura política, pensando en el país y en cómo vamos a mejorarlo. Quiero agradecer el trabajo de todos los consellers y conselleras, de todos, de los de Podemos, Més y PSOE, porque para mí no hay color político. Hay consellers y conselleras comprometidos con esta tierra, y lo han demostrado.
La oposición aplaudió el decreto. El PP le dio la bienvenida a planteamientos más liberales a la vez que se advierte un acercamiento a partidos como el Pi o Ciudadanos.
Tengo la responsabilidad de dirigir una comunidad autónoma, y he intentado hacerlo desde la escucha activa y el respeto a las posiciones políticas que son y seguirán siendo diferentes. Hemos de intentar acercar posturas con los partidos de la oposición, aunque no compartamos algunos planteamientos. Nadie tiene la verdad absoluta, y hay que buscar estas fórmulas de equilibrio. Creo que en estos momentos es necesario sumar y es necesaria la unidad de acción. El ciudadano no se merece ninguna disputa política que sea por intereses partidistas, y por tanto yo no voy a contribuir a ello jamás. Intentaré no hacerlo porque creo que la gente está asustada porque hay una enfermedad contagiosa, gente que está en dificultades porque ha tenido a alguien contagiado cercano, gente a la que se ha muerto alguien por el Covid, y ya son más de 200 personas en Baleares, y luego la situación de tanta desesperanza e incertidumbre económica y laboral. Esta gente no se merece que no estemos a la altura de las circunstancias. Habrá comportamientos que me habrán gustado más o menos, pero creo que todos intentamos buscar la mejor solución y seguiré tratando de que estas soluciones sean lo más consensuadas posible.
"En la crisis todo el mundo ha mirado a la administración pidiendo ayuda y todo se mantiene con un sistema justo: quien más tiene más paga"
¿No ayudaría a superar la crisis económica atender la petición del tejido empresarial sobre la reducción de impuestos, tanto los de la comunidad como los de otras administraciones?
Puedo entender todas las peticiones, y seguro que quien las hace tiene motivos en los que razonarlas. Pero haré una reflexión: cuando ha habido un crisis como ésta, todo el mundo ha mirado a la administración, al Estado, a la comunidad, al ayuntamiento, al Consell, para que le dé ayudas. Y eso puedes hacerlo si tienes una administración pública robusta, y los ingresos de la administración provienen de los impuestos de los ciudadanos. Eso hay que tenerlo claro. Si quieres mantener un estado del bienestar, el sistema educativo, la sanidad -a la que ahora le damos tanta importancia-, un sistema social que no deje a nadie atrás… Todo esto se mantiene con un sistema justo: quien más tiene más paga.
¿Piensan en otras formulas de ayuda para incentivar la actividad?
Hemos aplazado impuestos, hemos aplazado tasas, hemos movilizado créditos ISBA para dar liquidez a las empresas de forma directa por si no podían pagar el salario del trabajador y el alquiler, y ya llevamos cien millones de euros y llegaremos a los 200 para dar liquidez directamente a las empresas. El Gobierno de España ha planteado los ERTE en vez de los ERE y hemos conseguido que no se despida, y esta es una solución absolutamente novedosa en España que es muy diferente a lo que había pasado antes. Todo esto cuesta 4.500 millones de euros cada mes al Gobierno de España, públicos. Es evidente que todo el mundo quisiera que le dieras más ayudas, y si tuviéramos unas administraciones que pudieran hacerlo, seguramente lo haríamos.
¿Qué debe pasar para que haya temporada turística, aunque sea corta o desplazada en el tiempo?
Lo que tiene que pasar es que los aeropuertos internacionales abran y que se garantice al menos el flujo de turistas y pasajeros en los países Schengen, porque los otros vuelos es mejor dejarlos para más tarde si nos atenemos a las recomendaciones de la Comisión Europea. Por tanto, tiene que haber esa posibilidad de que nuestros países emisores puedan viajar, y luego tener una capacidad como destino de ser seguros. Estamos trabajando mucho en esto, codo a codo con el sector empresarial de estas islas, con los touroperadores, con el gobierno de España... Y creo que vamos en la buena línea de tener alguna experiencia piloto en la última quincena de junio, para que luego, a partir del 1 de julio, se abran los aeropuertos internacionales y tener un flujo más regular de turismo con algunos establecimientos turísticos abiertos. Esa es nuestra posición como Govern. El relato es muy claro: nosotros dijimos que había que cerrar de forma muy rápida, hacer una buena evaluación de la enfermedad. Esa es la carta de presentación de que hemos hecho las cosas bien, y será la forma para que podamos abrir de la manera más rápida posible, más segura, y podremos ganar algo de temporada. Hace un mes nadie daba nada por el mes de julio. Ahora ya estamos en que tal vez en julio haremos algo. Bienvenido sea.

La idea de que los viajeros guarden cuarentena al llegar a su destino no ha sido bien recibida en Baleares. ¿Hasta qué punto se pone en riesgo la temporada turística con iniciativas como esta?
Entiendo que el gobierno español ha optado por esa decisión de la cuarentena para dar un mensaje internacional de que aquí no entras de cualquier manera. Lo que es evidente es que cuando podamos abrir -no sabemos si el 15 de junio o el 1 de julio- esa orden Ministerial tendrá que quedar sin efecto, porque obviamente no abrirás a turistas para tenerles confinados quince días; sería surrealista. Entiendo que esa medida será transitoria. Es verdad que tenía que haber algún control de entrada a nivel internacional y se ha optado por esto. Bueno… yo hubiera preferido otra fórmula. Creo que Baleares y Canarias estamos haciendo un esfuerzo más importante que ningún otro territorio de España; estamos controlando la gente que entra y la que sale, la gente que se nueve entre las islas, hacemos controles sanitarios… Y eso no pasa en ninguna otra comunidad autónoma.
"Cuando podamos abrir -no sabemos si el 15 de junio o el 1 de julio- la orden ministerial que obliga a la cuarentena de los viajeros tendrá que quedar sin efecto"
¿No teme que desvíe turismo a países competidores que no adoptan este tipo de restricciones?
En este momento la verdad es que no, porque estamos hablando de tiempos en los que los aeropuertos no están abiertos, las restricciones de movilidad siguen siendo máximas en todos los países. Sobre esto hay mucho mensaje mediático, pero la realidad es que aún no se está volando, hay restricción de movimientos en todos los países y la gente no está viajando por turismo, solo se puede viajar por necesidades muy básicas. Por lo tanto, la cuarentena, ahora, no lo estaría perjudicando. Pero cuando empecemos a levantar el pie del freno del turismo, la orden se tendrá que levantar.
Baleares se ha ofrecido para convertirse en destino piloto con vistas a la reactivación del sector turístico. ¿Qué medidas de seguridad y protección habría que adoptar, y en qué aspectos beneficiaría a nuestras islas?
Se agradece que las ideas que hemos ido planteando sean las que al final refleja también la Comisión Europea, que marca que los movimientos de ciudadanos europeos sean por corredores seguros entre zonas o regiones -no entre estados- con el mismo nivel de pandemia. Nosotros estamos pensando mucho en los landers alemanes. Nuestra idea es la misma que ha mantenido la Comisión Europea de los corredores seguros empezando a recibir primero grupos de viajes más controlados. Entendemos que la touroperación te garantiza más esos controles. Hemos hablado mucho con TUI porque ellos te garantizan cómo está la gente cuando sale de Alemania y cómo llega, dónde llega… Sabes en el hotel dónde están, las excursiones que hacen… A partir de ahí, si hay un contagio puedes rastrear muy bien los contactos. Ese es el planteamiento que hemos hecho desde Baleares; pensamos que es razonable y riguroso. No queremos hacer algo que nos obligara a volver atrás y que nos daría una mala imagen como destino.
"Hay inyecciones extraordinarias por parte del gobierno de España que vienen muy bien, aunque no son suficientes"
Sea cual sea la situación, los gastos sobrevenidos y la caída de ingresos tienen ya un impacto en las cuentas de la comunidad. ¿Cómo se va a revisar el presupuesto de este año?
En su comparecencia en el Parlament, la consellera de Hisenda explicó que nuestro PIB podía caer un 30 por ciento. Estamos luchando para que eso no ocurra. De ahí, el decreto ley del otro día con el que creemos que se va a evitar esa posibilidad y se podrán crear unos 30.000 puestos de trabajo en Baleares. Porque si se cayera el 30 por ciento estaríamos hablando de que se perderían más de 500 millones de ingresos de la comunidad. Por eso nuestro compromiso es el de activar la economía al máximo y evitar esa merma de ingresos. También hemos planteando al gobierno de España que haya un plan específico para el turismo y, a la vez, España está trabajando en un plan estratégico con la Comisión Europea con recursos europeos y con especificidades para Canarias y Baleares, que somos las comunidades más afectadas por esa caída económica.
¿Recurrir a más deuda es una alternativa?
Si no tenemos otra opción… Es verdad que hay nuevos ingresos. El gobierno de España está con el ingreso mínimo vital, que será una ayuda muy importante también para las arcas públicas, y con el reparto de los 16.000 millones que también inyectarán dinero a la comunidad y otras aportaciones como un fondo de 300 millones por parte del Ministerio de Sanidad, otro fondo que ya se ha repartido del Ministerio de Asuntos Sociales… Hay inyecciones extraordinarias por parte del gobierno de España que vienen muy bien, aunque entendemos que no son suficientes, pero que aplaudo. Obviamente, el déficit previsto para este año suponemos que no lo vamos a poder cumplir en la situación que estamos. Ya hemos hecho un gasto muy importante en temas sanitarios por el Covid que se nos ira a unos 250 millones de euros. Y esto no estaba contemplado en el presupuesto del 2020. Se va a intentar arreglar si la actividad económica sube, pero si no, obviamente, tendrás que tirar de déficit y por tanto, de deuda.
"El presupuesto que aprobamos en diciembre de 2019 se está reestructurando hacia una realidad diferente, pero yo discrepo de que haya gastos superfluos"
En una situación tan delicada, ¿cómo se podrá evitar que afecte más a los colectivos vulnerables o que no se generen nuevos nichos de necesidad?
Aquí, el sistema de protección de los ERTEs es el fundamental, de momento, porque ha protegido a 141.000 trabajadores de las islas. Ahora tenemos 72.000 parados, esto es un 62 por ciento de subida del paro interanual. Sin los 141.000 protegidos por ERTEs, estaríamos hablando de una subida del paro interanual del 280 por cien. Una barbaridad. Esa es la mayor protección hasta que duren los ERTEs, que de momento es hasta el 30 de junio o, en el caso de los fijos discontinuos hasta el 31 de diciembre. Hemos pedido al gobierno de España que si no recuperamos la temporada turística lo más rápido que podamos, los ERTEs en el sector turístico se mantengan durante todo el verano porque eso sigue protegiendo a muchísimas familias en esta comunidad autónoma. Y en otros aspectos, en la comunidad autónoma tenemos desde el 2016 una renta básica que garantiza una entrada entre 460 y 700 euros por familia según la situación. El ingreso mínimo vital que se va a aprobar ahora será otra salida para que nadie quede atrás.
Y ahora que hay que reajustar el presupuesto, ¿se han planteado eliminar todo gasto superfluo en las cuentas públicas?
Estamos reorientando el presupuesto de 2020. Obviamente hemos paralizado muchas de la políticas que se estaban haciendo y nos concentramos en hacer lo imprescindible para la sociedad, el tema sanitario o todo el tema de poner el marcha el curso escolar, que el año que viene tendrá unas connotaciones diferentes de inversión. Hay todo un planteamiento que es diferente con esta nueva enfermedad y el presupuesto que aprobamos en diciembre de 2019 se está reestructurando hacia una realidad diferente con la que tendremos que aprender a convivir. Yo discrepo de que haya gastos superfluos. Nosotros ya tenemos un presupuesto muy encajado a lo que son las necesidades básicas de esta comunidad autónoma. ¿Tendremos que cambiar prioridades? Si. Por eso estamos trabajando muchísimo con consells y ayuntamientos para que cada euro publico esté muy bien invertido y sea muy eficiente. En el plan de reactivación hay una parte muy importante de poder compartir las prioridades políticas con los consells insulares y quiero agradecer a los cuatro -que son de diferentes colores políticos- que nos hayamos puesto de acuerdo en cuestiones básicas como proteger a la gente. Es un intento de hacer política de una forma diferente a lo que conocíamos en esta comunidad y yo creo que está funcionando y tendrá sus réditos.
"El reparto del fondo de ayuda a las comunidades no nos sirve. No se han tenido en cuenta inversiones previas ni gastos en material que hicimos cuando lo que compraba Madrid se tenía que destinar a comunidades más afectadas"
Baleares discrepa del cálculo para repartir las ayudas de 16.000 millones que el Ministerio de Hacienda destina a las comunidades autónomas para paliar el aumento del gasto público causado por la crisis sanitaria. ¿Qué argumentos pone el Govern sobre la mesa y en qué fase está la discusión?
Ante todo, bienvenido sea un fondo para las comunidades autónomas que no sea reembolsable ni vaya a cargo del sistema de financiación autonómica, que eso ya son dineros nuestros -y que era la primera propuesta que hacia el gobierno de España-. Los 16.000 millones de euros del fondo se contabilizan en base a las previsiones que hicimos las comunidades en un momento muy anterior a lo del Covid por lo que ahora tendrían que ser más. Esa es la primera apreciación. La segunda es la proporción que le das a cada cosa y tal como está, a nosotros no nos va bien. A lo mejor nosotros tenemos menos gasto sanitario, pero tenemos más gasto en caída de ingreso debido a que hemos parado toda la economía. Ninguna otra comunidad autónoma -ni siquiera Canarias, porque Canarias no está en temporada alta ahora-, ha parado toda la economía como nosotros. Nuestra bajada de ingresos no tiene comparación con la bajada de ingresos de otras comunidades porque ellos han seguido teniendo actividad industrial. Entonces ¿por qué 10.000 por gasto sanitario y solo 5.000 por caída de ingresos? Por mucha proporción que nos den dentro de los 5.000, repartido entre las 17 comunidades, ya no nos va bien. Además, en el reparto de los 10.000 no se tiene en cuenta nuestro sistema sanitario público previo. No tenemos la misma inversión per cápita en sanidad pública que otras comunidades; nosotros hemos hecho más esfuerzo y eso se debería tener en cuenta. Además, ya en el momento de la crisis, hemos optado por la atención primaria, hemos medicalizado hoteles, residencias… Eso no se computa. Se computan UCIS, camas de hospitalización -que es muy caro y se tienen que computar-, pero hay que mirar también lo que se ha gastado previamente para evitar muchas muertes y lo que no han gastado otros. Tampoco se computa la compra de material sanitario. Yo no he discutido en ningún momento con el gobierno de España que, cuando había comunidades con un nivel de contagio muy alto y muertes muy elevadas, se les diera prioridad cuando llegaba material sanitario. Pero ahora que hacemos el cómputo de lo que ha costado, vemos que hemos comprado mucho material sanitario directamente a países extranjeros porque no nos llegada del gobierno español. Yo tengo una factura de material que he comprado y que otras comunidades no tienen. Y eso se debe tener en cuenta en el gasto del Covid.
¿El tema está en revisión o habrá que esperar a nuevos fondos?
Eso está en revisión. La ministra de Hacienda y el presidente del gobierno de España nos dijeron que mirarían esos criterios, porque hubo quejas de muchas comunidades. Eso se aprobará con el decreto ley en el Congreso de los Diputados que se tiene que pactar entre las fuerzas políticas. Por eso yo hago el envite a las fuerzas políticas que tienen representación en el Congreso para que también defiendan esos parámetros que afectan a Baleares, porque es fácil defenderlo en el Parlament balear y a veces es más complicado explicarlo a los partidos que tienen representación a nivel nacional. Yo ya lo he explicado al mío.
"Me preocupa que haya ciudadanos que piensen que esto ha terminado. El virus sigue existiendo, sigue contagiando, sigue matando, y por tanto hay que ser muy precavidos"
El presidente Sánchez ofreció lo que denominó "cogobernanza" para sacar adelante la última prórroga del estado de alarma, ¿En qué se ha notado?
A diferencia del inicio de estado de alarma, ahora se están planteando desde el gobierno de España diferentes reuniones bilaterales con cada comunidad autónoma. Estamos discutiendo mucho más y se escuchan las peticiones o las sugerencias que hacemos desde las comunidades. Hay un planteamiento de ‘vamos a codecidir’. Yo sigo diciendo, de todas formas, que para la fase de desescalada hubiera sido mucho más razonable que el gobierno de España hubiera planteado un paraguas general con las cuestiones de nivel estatal o europeo -los aeropuertos, los puertos, la coordinación con Europa, el uso de la tecnología de rastreo…- y que nos hubiera dejado un margen de confianza a las comunidades para decidir cosas menores pero que son importantes en la gestión de la vida de la gente. Por ejemplo, si podemos hacer deporte en unas franjas horarias o en todas, si la gente se puede mover de un pueblo a otro, si a una playa puede ir de una manera o de otra… Sinceramente, creo que lo gestionaríamos mejor nosotros, porque además yo lo hubiera compartido con los consells insular y los ayuntamientos. En Formentera, lo hubiera hecho mucho mejor el Consell directamente o en Mallorca, el Ayuntamiento de Palma. No sé. Eso hubiera sido mejor, pero es la decisión del gobierno y la responsabilidad suya en todo caso.
¿Le preocupa que se pueda mantener la disciplina ciudadana según avancen las fases de desescalada?
Confío mucho en la gente de esta tierra porque hemos demostrado un gran grado de madurez y responsabilidad ante esta enfermedad terrible. Sabemos lo que nos jugamos, porque en esta comunidad será peor que en otros territorios, porque vivimos del turismo. Como Govern no pararemos ni un momento -y quiero que los medios nos ayuden- en recordar que no hay que relajarse. Es verdad que hemos pasado de una fase de confinamiento absoluto a otra de cierta relajación de los movimientos y las actividades económicas, libertad para salir, pasear, ir a una terraza, o un comercio, pero eso no quiere decir que el virus no exista. El virus sigue existiendo, sigue contagiando, sigue matando, y por tanto hay que ser muy precavidos. Me preocupa que haya ciudadanos que piensen que esto ha terminado. No es cierto. No ha terminado. Ahora solo empezamos a desescalar. Y si no lo hacemos bien, podríamos volver atrás, y eso sería un trauma, no solo emocional y social, sino también económico.