En las aulas el espectáculo está por llegar
lunes 12 de octubre de 2020, 09:04h
La coordinadora autonómica de Pediatría de las Islas Baleares, la doctora Marga Cañellas, ha lanzado un vaso de agua fría a los que deseaban que el inicio del curso escolar supusiera un nuevo confinamiento por rebrote de Covid-19: "la apertura de los colegios no ha empeorado la situación" sino "todo lo contrario". En verano ya lo vimos, se abrieron campamentos de verano sin que ello supusiera ningún problema destacable en la evolución de la pandemia. Ya ha pasado un mes entero y los cierres y confinamiento de aulas son meramente testimoniales
Y es que a la condición natural física de los niños, que parece que los hace más resistentes a los contagios, hay que sumar el elevado grado de cumplimiento de las normas de prevención que se están llevando a cabo en los colegios. Maestros y niños se están comportando con una responsabilidad digna de alabanza. Todas las condiciones son favorables. Todo lo contrario de lo que pasa en las residencias, en las que el bicho asoma las patas y ya provoca mortandad.
Pero bueno, el show no ha empezado todavía. Los niños son más resistentes que los adultos a los contagios y están observando las normas de prevención, pero serán víctimas de las propias circunstancias de la pandemia. Según los protocolos, los niños que presenten síntomas compatibles con el COVID-19 no pueden acudir a las aulas, y si ya están allí, hay que llevarlos a las aulas de aislamiento. Además, si tienen algún familiar de convivencia que presente síntomas, hasta que no se haya descartado mediante PCR que no es COVID-19 tampoco se puede ir a clase.
En invierno, excepto los mocos, todos los síntomas son compatibles con el COVID-19: la tos, las dificultades respiratorias, la fiebre, el dolor de garganta, el dolor intestinal, cefaleas… vaya, que cada vez que uno se encuentre mal simplemente porque se ha resfriado (¡es invierno!), ya tendremos el guirigay montado en las aulas. Y no será coronavirus, pero a la práctica como si lo fuera: aulas cerradas y padres clamando conciliación a las empresas.
A coger butaca y palomitas, porque la película está a punto de comenzar.