Social Club regresa después de cerrar sus puertas en abril de 2024. La discoteca, entonces ubicada bajo el célebre puente del Passeig Marítim, se vio obligada a detener su actividad debido a la expropiación provocada por el nuevo proyecto de la zona. La orden firmada, a principios de 2024, por el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, dejó sin trabajo a más de 50 personas, además de acabar con una de las salas de referencia para residentes y turistas.

Su nueva etapa se desarrollará no muy lejos de donde estaba ubicado su antecesor. La dirección vuelve a apostar por el Passeig Marítim, con la reforma integral de una Discoteca Victoria que, hace unos tres lustros, ya se puso de moda con el Underclub de Alberto Seguí durante la explosión del 'minimal'.
ARTISTAS DE PRIMER NIVEL
Cabe recordar que el empresario inglés Martyn Smith se hizo con el local en 2017, cuando era conocido como Passarella Club. Entonces, empezó la era de un Social Club por el que pasaron algunos de los mejores deejays y productores de la escena mundial. Y es que, por su cabina, desfilaron desde Erick Morillo hasta Todd Terry pasando por Pete Tong, Basement Jaxx, David Morales, Roger Sanchez, Kenny 'Dope' González y Litlle Louie Vega (Masters At Work), Purple Disco Machine, DJ Spen, Cajmere, Dennis Ferrer, Bens Sims, Locodice, Joris Voorn, Hot Since 82 o Claptone, por citar algunos.

Ahora, el puente, la piscina y el club han pasado a la historia debido a las obras en el Passeig Marítim y su transformación en bulevar, gracias a un proyecto licitado y adjudicado por la Autoritat Portuària de Balears (APB). Donde estaba la discoteca, se prevé habilitar una zona verde peatonal.
UN SIGLO DE HISTORIA
La historia de lo que se conocía como Social Club se remonta a principios de los años veinte del pasado siglo. Concretamente, todo empezó en 1923, cuando el empresario Juan Pensabene inauguró el Hotel Mediterráneo, donde antes estuvo situada la villa de Can Barra d’Or.
Dos décadas más tarde, Ramón Tarragó compró el establecimiento, que reformó y amplió para hospedar a la escritora Agatha Christie o al presidente estadounidense Richard Nixon. En 1958, ya con el Passeig Marítim de Gabriel Roca luciendo un carril de doble sentido, se construyó el puente y la piscina.

Por allí, por la espectacular terraza que conectaba directamente con el mar, cuentan qué pasaron grandes estrellas de Hollywood, como Ava Gadner y Anthony Quinn. De hecho, en la famosa piscina se llegaron a grabar dos películas: "Vacaciones en Mallorca" (Giorgio Bianchi, 1959) y "Un trono para Christie" (Luis César Amadori, 1960).
En 1975, el Hotel Mediterráneo cerró sus puertas para convertirse en viviendas de lujo y restaurantes bajo la propiedad de empresas Barceló. Más tarde, ya a finales de siglo, el club subterráneo abrió como IBS. Años más tarde se convirtió en Level Club y en 2009, tras sonar como Pachá, el local fue traspasado y se transformó, con Ángel Martínez, Marcelo de Martino y Ángel Ávila al mando, en El Divino Mallorca antes de volver a cambiar su denominación a Passarella Club.