Esta medida, que está encima de la mesa del Gobierno de Boris Johnson, podría entrar en vigor a partir del mes de junio. La misma tiene como objetivo evitar un nuevo repunte del coronavirus en un país muy afectado por esta pandemia.
La propuesta, como así sucede en otros países, tendrá determinadas excepciones como que la misma no afectará a trabajadores esenciales como puedan ser los transportistas y camioneros, personal médico y a la zona de viaje con Irlanda del Norte.
Todos los viajeros que lleguen al Reino Unido por avión, ferry o vehículo, deberán proporcionar una dirección donde alojarse para así poder estar controlados. La comprobación de que el viajero está cumpliendo la cuarentena de 14 día se realizará por sorpresa y de forma aleatoria. En caso de que se constate de que el viajero está incumpliendo la cuarenta, se le podría llegar a imponer una multa de hasta 1.000 libras esterlinas, unos 1.100 euros.
Las reacciones a esta medida no se han hecho esperar Algunas compañías aéreas ya han expresado su temor de que estas multas retraigan a muchos viajeros de viajar a Gran Bretaña y opten por otros países donde, aunque se les obliga a pasar cuarentena, no se les multa si la incumplen.