El acuerdo que debe asegurar la gobernabilidad de esta legislatura en Baleares llegaba avanzada la madrugada de este jueves, a pocas horas de la constitución del Parlament. El guión se han mantenido en los términos previstos, sin sorpresas y sin que el amago de retirada por parte de Més fuera más allá de una impostura de previsible final.
Al final, el PSOE tendrá la presidencia de todas las instituciones y gobernará con once consellerias. Exactamente lo mismo que planteó desde el inicio de las negociaciones. A cambio, los socialistas hacen concesiones para que sus socios de Més y Podem puedan aceptar, relativamente cómodos, el nuevo pacto.
Més asumirá los departamentos de Bienestar Social y de Medi Ambient, la secretaría autonómica de Universitat, Recerca i Política Lingüística, y podrá nombrar al senador autonómico, que con toda probabilidad será Miquel Ensenyat. Por su parte, Podem coloca a Juan Pedro Yllanes como vicepresidente y conseller de Comerç, Indústria i Energia, además de un segundo conseller podemita que asumirá Agricultura, Pesca i Consum y un secretario autonómico que se hará cargo de Transparència i Participació.
Armengol ha optado por un guión diferente al ideado por Pedro Sánchez para Moncloa, dando entrada en el ejecutivo balear a soberanistas y podemitas, en este último caso con una vicepresidencia; lo mismo que anhela Pablo Iglesias para el futuro gobierno central, pero que parece contar con pocas posibilidades de prosperar. Con estas concesiones y nombramientos, el PSIB se asegura una legislatura cómoda a la vez que mantiene el grueso de las consellerias de más peso en el Govern.
El escenario que se va consolidando es el que ya se vislumbró el pasado sábado con las tomas de posesión en las alcaldías baleares, donde el PSIB ejerce su hegemonía, y que presumiblemente se repetirá en los consells insulares, con la excepción de Ibiza, que queda para los populares. Precisamente, en ese lado del hemiciclo, Ciudadanos, El Pi, Vox y especialmente el Partido Popular, como cabeza de la oposición, tendrán que andar vigilantes con la labor que desarrolle el Govern y ganar credibilidad con propuestas constructivas. Lo contrario equivaldría a prolongar la hegemonía socialista más allá de los ocho años que ya habrá acumulado el pacto de izquierdas y que ahora resulta indiscutible.