La consolidación del PSIB como primera fuerza política de Baleares se constató este sábado con la constitución de los ayuntamientos surgidos de las elecciones del 26M. Durante el mandato del 2019 al 2023, los socialistas contarán con veinticinco alcaldías en municipios de las Islas y formarán parte de otros nueve equipos de gobierno municipales. El 75 por ciento de la población balear estará gobernada por alcaldes del PSIB.
Esta situación se visualizará con mayor intensidad el próximo jueves con la constitución del Parlament y los 19 escaños que la formación socialista ocupará en la cámara. El resultado histórico de los socialistas les ha catapultado como primera fuerza política de la comunidad, desbancando al PP, quien por primera vez no ha sido el partido más votado.
El PSIB está haciendo valer esta posición, como lo demuestra el rumbo adoptado en las negociaciones establecidas con Podem y Més de cara a formar una mayoría parlamentaria que asegure la investidura de Armengol y sustente la acción de gobierno durante los próximos cuatro años. La diferencia entre los resultados electorales del PSIB y sus socios confiere a los socialistas una cómoda posición negociadora.
Los de Armengol parecen decididos a no aceptar alguna de las exigencias más llamativas de Més, como es la de tener tres consellerias en el nuevo Govern. Las únicas cartas que parece estar dispuesto a ceder el PSIB son la del nombramiento del presidente del Parlament y la del puesto de senador autonómico.
Dejar la representatividad de cada formación en la justa medida que marcaron las urnas debe servir el PSIB para alejarse de políticas radicales, utilizando su posición para consolidar políticas moderadas y, sobre todo, útiles para los ciudadanos; políticas que permitan la mejora de los servicios públicos, del transporte, del acceso a la vivienda, de la movilidad por carretera o que faciliten a las empresas la creación de puestos de trabajo. Los socialistas están en disposición de acometer estos objetivos alejándose de extremismos.