
El congreso del PI-Mallorca celebrado este sábado en las UIB ha dejado claro el ideario y los objetivos de este partido de nuevo cuño.
Jaume Font (presidente balear) y
Josep Melià (elegido presidente insular) buscan recuperar la senda del cañellismo que quedó huérfana y abandonada en la época de
Matas y que en la actualidad ha quedado prácticamente orillada. Desde la ponencia política elaborada por
Pep Franco y
Damià Perelló hasta al discurso final de
Jaume Font, la Escola de Turisme ha olido a regionalismo y a defensa de los
intereses propios de Mallorca y del Archipiélago ante Madrid.
La sombra de
dos expresidents del Govern Balear flotaba en el ambiente. Uno
ausente e innombrable:
Gabriel Cañellas Fons. Otro allí presente como
simple invitado y
aparentemente mudo:
Cristòfol Soler Cladera. Pero en realidad Soler ha estado muy presente, muchísimo. No sólo porque su propio hermano haya sido el coordinador de la primera parte del congreso, sino porque el
discurso de clausura que ha pronunciado Jaume Font ha expresado de cabo a rabo el pensamiento de Soler. Se ha notado de modo
sordamente estruendoso el lápiz del expresident en la redacción de este discurso.
Font ha hablado de
nuestro petit país, expresión típica de Soler, al igual que la llamada que ha hecho al electorado moderado, citando a
"liberales, democristianos y socialdemócratas". Ha sido la
reencarnación de los valores de la UCD de los años 70 de los cuales Soler ya formó parte desde las filas demócrata cristianas del PDP. Esta adaptación de aquel ilusionado espíritu de cambio de la Transición a un nuevo y apasionante siglo XXI
que ha arrancado sin valores lleva el
sello,el cuño y la marca de Soler. Font ha puesto de su cosecha la capacidad populista que posee de
integración de diferentes sensibilidades y de personas de muy distinta procedencia, pero el alma de Soler ha estado presente en la boca del presidente del PI
También el espíritu reivindicativo de Cañellas ante Madrid ha flotado por la Escola de Turisme en defensa de los intereses propios y de una sociedad que padece el
espolio por parte del Govern central. Font ha dejado claro que es preciso estrechar los lazos con Coalición Canaria y seguir avanzando desde una visión insularista y pragmática. Pero sin estridencias, sin cánticos, sin banderas ni frases de encendido nacionalismo.
El objetivo del PI es claro:
restarle todos los votos que puedan al PP a partir de la moderación y el regionalismo, con un discurso adaptado a la gente llana y tranquila que teme sobre todo por un día a día difícil y complejo. Quieren ocupar el espacio de centro defendiendo también de forma irrenunciable los valores como la lengua propia, pero asumiendo también el norte trilingüista, mirando al futuro a partir de las raíces de un pueblo secular.
Solamente Josep Melià le ha dado e
l toque intelectual y cultural a un proyecto que mira mucho más hacia a campechanía de las capas medias al recordar a Miquel dels Sants Oliver, padre del mallorquinismo político, y al hacer un gran elogio de la UIB.
Por su parte, la candidata a alcaldesa de Palma, la abogada
Maria Pascual, también ha dado su particular toque de sencillez al presentarse a los 300 participantes en el congreso como una
catalinera que ahora vive en El Molinar y trabaja en las Avenidas. O sea, que
se conoce el percal a pie de calle. El PI impulsa el neocañellismo puro, pero esta vez sin depender ni un ápice de Madrid. Nadie ha olvidado que a
l'amo en Biel se lo cepilló Aznar cuando ya no podía utilizarlo ni exprimirlo más.
La
nota saltarina del cónclave del PI la ha dado, una vez más,
Antoni Pastor, que se ha abierto a medio congreso para oficiar una boda civil como alcalde en la ciudad de las perlas. Pastor está cada vez más alejado de la dirección, que tampoco parece preocuparse en demasía. Tal vez
l'amo en Biel habría dicho de él:
aquest fa malcriadures.