Este sábado celebra su congreso el PI, formación regionalista de nuevo cuño que se prepara para asumir el gran reto de las autonómicas y locales de la próxima primavera. El resultado que obtenga dependerá de si es capaz de poner en segundo término las lógicas contradicciones internas de todo partido y sitúa por delante su objetivo de obtener importantes apoyos en el amplio campo abonado electoral del centro regionalista.
El PI tiene a su favor que sigue calando mucho el deseo de preservación de los valores identitarios propios tanto en Mallorca como en el conjunto de Balears por parte de un importante segmento electoral. A ello hay que añadir que la tradicional clase media isleña ha sido duramente golpeada por la crisis económica y parece evidente hay una cierta demanda de un partido que defienda estos intereses, comenzando por los pequeños empresarios y los profesionales. A su vez, la conciencia de no bajar la guardia ante Madrid en defensa de una mejor financiación autonómica también da alas a esta formación.
Pero el principal activo del PI ha de ser su independencia, el reservarse hasta el último momento la decisión de con quien ha de pactar caso de que los hipotéticos escaños que pudiera conseguir fuesen decisivos para la formación de un Govern. El PI tiene a su derecha un PP que no se ha mostrado excesivamente sensible hacia las cuestiones identitarias al principio de la actual legislatura, aunque luego ha ido templando a medida de que el nuevo y novel Ejecutivo de Bauzá se ha ido asentando y ganando experiencia.
Al otro lado del espectro todo son incógnitas. La irrupción de Podemos hace que la futura correlación de fuerzas de la izquierda sea ahora mismo una puerta sin abrir. Si prosigue esta tendencia, el PI podría verse muy coartado caso de tener que pactar con una izquierda atomizada y radicalizada.
Ante esta situación el PI sólo tiene dos caminos. Primero reafirmarse en sus propios valores, fortalecer la organización y presentar listas atractivas en todas las localidades que sea posible para obtener un buen resultado. Y segundo prepararse para la posibilidad de tener que apoyar a uno u otro lado del espectro tal vez desde fuera, sin entrar en el Govern y con acuerdos puntuales sin comprometerse a un reparto de sillas a precio político muy bajo.
Es posible que al PI se le exija mucha madurez desde el principio, mirando a largo plazo y actuando con mucho tiento a corto. También cabe la posibilidad de que el PP mantenga o se acerque mucho a la mayoría absoluta, con lo cual la formación de Jaume Font ha de seguir trabajando intensamente en defensa de los valores y los intereses propios para ejercer presión de presente y desarrollando una gran óptica de futuro.
Hay que tener muy presente que las formaciones que perduran no son las que sólo miran a corto plazo, sino las que avanzan hacia la construcción de una sociedad mejor, más sólida y más segura de si misma.