Los conductores de coche eléctrico que quisieron cargar sus vehículos el pasado fin de semana en la red pública de Baleares vieron frustradas sus intenciones, al encontrar el sistema fuera de servicio. La aplicación móvil que indica el acceso a los puntos de carga no mostró disponible ninguno de ellos durante 48 horas, en las que, además, el servicio de atención al público fue inexistente.
Esta incidencia ya se había producido en anteriores ocasiones, temiendo los usuarios que, con el incremento del parque de vehículos eléctricos y una mayor afluencia de coches en las carreteras durante la época estival, el problema se agrave.
Aunque el uso del coche eléctrico aún no es masivo en España, sí es cierto que es un medio cuya demanda crece, como lo demuestra el aumento de la solicitudes del Plan Moves III, que facilita ayudas para su compra. En Baleares, la bandera la ha cogido la Conselleria de Transició Energética, que dirige el vicepresidente Juan Pedro Yllanes. Según sus datos, las peticiones de ayudas en Baleares se han triplicado respecto a las del anterior programa -1.534 frente a las 564 del anterior periodo- y se ha ampliado la cuantía en 8,4 millones más.
Esta decidida actuación ciudadana a favor de un medio de transporte limpio como el coche eléctrico no puede tener como respuesta el mal servicio que la conselleria de Yllanes ofrece en fin de semana.
La conselleria debe entender que si se apuesta por el coche eléctrico como fórmula para avanzar en sostenibilidad, el servicio no puede estar a expensas de los horarios de oficina de los funcionarios, libres de viernes a lunes. O, cuando menos, los responsables gubernamentales deberían ser capaces de arbitrar un canal de comunicación útil que no deje sin repuesta las múltiples llamadas y correos electrónicos que durante este fin de semana no han sido atendidos.
La transición energética merece atención los siete días de la semana.
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